El Pontevedra CF afrontó este sábado su tercer test de pretemporada midiéndose al Oporto B en Melgaço, en un partido que sirvió a Rubén Domínguez para seguir ajustando piezas y probar diferentes combinaciones de cara al inicio liguero.
El técnico granate apostó por dos bloques claramente diferenciados, alineando en la primera mitad un once del primer equipo, con Edu Sousa bajo palos; Hervías, Miki Bosch, Garay y Expósito en defensa; Conesa y Yelko en el centro del campo; Miguel Cuesta y Álex González en las bandas; y Brais y Alain en la punta de ataque.
Salieron muy intensos y dispuestos a dominar desde el arranque del choque, siendo durante los primeros veinte minutos "muy superiores", tal y como reconoció el entrenador. Domínguez también valoró que en los siguientes veinte minutos el equipo estuvo "estable", pero se desinfló al término de la primera mitad.
Fruto de ese buen inicio, el Pontevedra se adelantó con un gol de Brais Abelenda en el minuto 4.
La segunda parte fue totalmente diferente, marcada por las rotaciones y la mayor frescura de los jugadores lusos. "El equipo compitió muy bien, pero los cambios de ellos les dieron energía e hicieron que nos remontaran el partido", afirmó Domínguez, satisfecho a pesar del resultado.
De hecho es que a un cuarto de hora para el final, la expulsión de un jugador del Oporto B pareció allanar el camino a un Pontevedra compuesto por jugadores del filial, pero en su lugar los portugueses, apoyados en los cambios, se crecieron y voltearon el marcador.
El empate llegó tras un balón a la espalda de la defensa y, ya en el tiempo de descuento, los locales pusieron el 2-1 desde el punto de penalti.