Poco a poco las aguas van volviendo a su cauce en el Poio Pescamar, tras el brote de Covid en el equipo con tres casos positivos inicialmente detectados en las pruebas realizadas tras la disputa de la Supercopa de España.
Esa situación obligó a confinar a toda la plantilla conservera, no sólo a las jugadoras infectadas por coronavirus, al considerarse contactos estrechos de las afectadas, suspendiendo por tanto los entrenamientos y provocando el aplazamiento del partido de liga frente al Leganés.
Tampoco se podrá jugar el duelo de este próximo fin de semana en la pista del Roldán, pero en el club rojillo se espera que sea la última jornada que se aplace.
La intención de hecho en el Poio Pescamar es poder retomar los entrenamientos el próximo lunes 25 de enero, al cumplirse entre viernes y sábado el periodo de cuarentena preventiva obligado por las autoridades y no presentar ya síntomas de la enfermedad ninguna futbolista. Aún así antes de poder hacerlo la plantilla debe someterse a una nueva ronda de pruebas PCR, volviendo a la normalidad sólo en el caso de que los test resulten negativos.
De cumplirse los plazos el conjunto conservero contaría con toda una semana para preparar su primer partido oficial, que coincidiría con la visita al Cidade das Burgas el día 30 de enero.
En cuanto a los choques aplazados, la intención es poder disputarlos en las dos fechas reservadas para ello en el calendario aprobado por la Real Federación Española de Fútbol.