Marucha Marescot, 97 años de devoción a la Virgen Peregrina

Pontevedra
08 de agosto 2025

Aunque vivió desde niña la devoción por la Peregrina en su familia, fue una casualidad la que le llevó a ser nombrada, hace más de seis décadas, camarera mayor de la Virgen

Marucha Marescot posa junto a un cuadro de la Virgen Peregrina en la sacristía de la iglesia
Marucha Marescot posa junto a un cuadro de la Virgen Peregrina en la sacristía de la iglesia / Mónica Patxot

Desde hace más de seis décadas, Marucha Marescot (Pontevedra, 1928) ha sido la encargada de vestir a la Virgen Peregrina, en su papel de camarera mayor.

A sus 97 años y tras una operación de cadera, ya no puede subir la estrecha escalera que lleva hasta la imagen. Pero su vínculo permanece: cuando las colaboradoras y camareras de la Cofradía le cambian el traje a la Virgen, bajan al Niño Jesús que la Virgen lleva en brazos y se lo entregan a Marucha, para que siga vistiéndolo, como siempre, con mimo y devoción.

Siempre en un segundo plano, accede a ser entrevistada por PontevedraViva cuando le adelantamos que este medio va a dedicar un espacio especial a la Virgen Peregrina. Transcribimos la charla, aunque es imposible transmitir la cercanía, alegría y buen trato que nos dispensó en todo momento.

Marucha, ¿desde cuándo se ocupa usted de la Iglesia de la Peregrina?

En mi casa, desde niña, siempre viví la devoción por la Virgen Peregrina. Yo entré a ocuparme de la Peregrina en el año cincuenta y tantos. Me dejó una señora, doña Victoria Garza, que era la que llevaba a la Peregrina.

Yo la conocía de toda la vida y un día la vi limpiar la Capilla de las Ánimas y le dije:

- Doña Victoria, ¿usted quiere que yo la ayude?

- Cómo me vas a ayudar, Maruchiña, me dijo, si esta capilla es un asco.

- Bueno, pero yo le ayudo, solo porque usted no trabaje sola.

- Y me dijo: pues sí, te lo agradezco.

Le ayudaba en la Capilla de las Ánimas, y un día me dijo: tengo que ir a la Peregrina pero, mira, yo ya estoy muy cansadiña, ya no puedo más, y las que trabajan conmigo están por el estilo, ¿te podrías quedar tú aquí en la Peregrina?

Pero yo no sé si voy a saber, le dije. Y me metió en la mano una escoba y un recogedor y me dijo: ahora haz lo que quieras. Y entonces, así fue. Hice lo que pude y lo que me pareció.

Marucha Marescot durante la entrevista con PontevedraViva en la sacristía de la Iglesia de la Peregrina
Marucha Marescot durante la entrevista con PontevedraViva en la sacristía de la Iglesia de la PeregrinaMónica Patxot

¿Cómo fueron esos primeros tiempos?

Cuando empecé a limpiar, los señores de la junta directiva decían: parece que la iglesia está más limpia, ¿quién la limpiará? No sabían, porque no me veían.

Yo trabajaba de gobernanta en Montecelo, en turnos por las mañanas o por las tardes, y tenía que aprovechar las horas que no estaba allí.

Hasta que un día me encontraron. ¿Pero eres tú la que estás aquí, Maruchiña? Y bueno, desde entonces yo ya marqué mis pautas, vi lo que había que hacer y poquito a poco, fui cada día más hasta que me preguntaron si quería ser camarera de la Virgen.

¿Y qué contestó usted?

Ay, yo no sé si voy a saber, contesté. Era un tío mío [Enrique Marescot] el presidente y me dijo: sí, mujer, sí que has de saber. Y así fue cómo me vine para aquí.

Estaba de sacristán un pobre chico interno del Hospicio y me dijo: ponle este vestido y después le pones el manto por encima y ya queda vestida.

Y desde entonces, fui nombrada camarera de la Virgen, en el año 1960.

Marucha Marescot muestra las piezas que guarda cuidadosamente dobladas en estuches
Marucha Marescot muestra las piezas que guarda cuidadosamente dobladas en estuchesMónica Patxot

¿En qué consiste el trabajo de camarera de la Virgen Peregrina?

El trabajo era cualquier cosa. Lo que le digo, una escoba y un recogedor, y después había que vestir a la Virgen. Entonces, le dije a mis hermanas: Mirad, el tío Antero [Marescot] quiere que sea camarera de la Virgen y para ser camarera de la Virgen, tengo que vestirla, y tenéis que venir a ayudarme.

Y mis hermanas, que eran buenísimas, me dijeron: Bueno, pues no le digas que no, que para vestir a la Virgen vamos nosotras a ayudarte. Y así empezamos.

¿Cuántos trajes tenía de aquella la Virgen Peregrina?

La Virgen tenía tres trajes. Uno blanco, que es muy antiguo, que es del año 1888, me parece, después, uno verde y uno salmón, que le regaló mi padre, que era preciosísimo.

Empezamos con esos tres trajes, y la vestíamos por la Fiesta, la vestíamos por Navidad...

¿Cuántos trajes tiene en la actualidad?

Hoy tiene quince trajes. Unos los regalaron, otros los hizo la junta... Total, que me junté con quince trajes, quince esclavinas y quince sombreros.

Sombreros de la Virgen Peregrina que se guardan en el armario-ropero de la planta alta del santuario
Sombreros de la Virgen Peregrina que se guardan en el armario-ropero de la planta alta del santuarioMónica Patxot

¿En qué consiste el traje?

Lo primero, las enaguas, que todas las donó mi madre. Y después, el vestido, que lleva por encima un cíngulo, que suele ser dorado; el manto, que tiene tres; la esclavina, que tiene quince o más; su carterita, que lleva colgada; y el sombrero y el báculo, que son representativos del peregrino que va a Santiago.

En cuanto al báculo, tengo entendido que tiene una historia vinculada a la familia del cardiólogo pontevedrés Bernardo López Abadín, fallecido en 2022.

Sí, esta familia lo custodia desde el abuelo o el bisabuelo, no lo recuerdo. Esta familia custodia el báculo hasta el día de la Peregrina. Y en la Peregrina lo traen los hijos de Bernardo.

A mí me gusta que lo tenga esta familia, porque como la Iglesia de la Peregrina no tiene dónde guardarlo, para estar en el banco, mejor en casa de ellos. Pero claro, ahora cuando yo desaparezca, no sé cómo se hará.

Virgen Peregrina con el Niño Jesús días antes de hacerle el cambio de traje para la Semana Grande
Virgen Peregrina con el Niño Jesús días antes de hacerle el cambio de traje para la Semana GrandeMónica Patxot

Aparte de este báculo tan singular, ¿cuántos bastones tiene la Virgen?

Tiene dos más, que también son preciosos, uno es de plata y el otro de filigrana, y se custodian aquí en la iglesia. El que custodia la familia de Bernardo López creo que también es de plata, pero después tiene unas piedras preciosas y se pone solo el día de la Peregrina.

¿De los quince trajes de la Peregrina, alguno tiene para usted un recuerdo especial?

Para mí todos son especiales. Te puedo contar como anécdota que hay dos toreros, Julián Marín y Ángel Teruel, que regalaron el traje. Con el de Julián Marín en el 1948 se hizo un manto y la esclavina. Y con el de Ángel Teruel, que fue del año 1973, se hizo el vestido completo.

A lo largo del año, ¿los trajes están colgados en perchas en un armario?

No, porque se estiran, pesan mucho. Los trajes están doblados envueltos en papel de seda.

Armario-ropero donde se guardan los trajes de la Virgen Peregrina, del que se ocupa un grupo de mujeres que apoya la labor de Marucha Marescot
Armario-ropero donde se guardan los trajes de la Virgen Peregrina, del que se ocupa un grupo de mujeres que apoya la labor de Marucha MarescotMónica Patxot

¿Cada cuánto tiempo se le cambia el traje a la Virgen?

Cualquier día del año. Cuando llevaba un mes puesto con uno, o mes y medio, se le cambiaba. Pero nunca seguíamos un orden. Ahora para las fiestas, sí se hace el cambio.

[Confirman a este medio las colaboradoras de Marucha que el cambio de traje se realiza este sábado 9 de agosto a las 15:00 horas y la Peregrina será vestida con el traje blanco, el más suntuoso, para lucir en la procesión]

Los trajes están en un armario de cajones, en el piso de arriba de la iglesia. Porque si se cuelgan, estiran. Tienen mucho peso. Yo los tenía colocados cada uno en su cajón. Y como ahora ya son muchos, los otros están en una caja de madera grande, tapados también con papelitos de seda.

Y además hay otro cajón con las esclavinas, que también tiene muchas. Si las veo, yo les podría decir quién ha regalado casi todas.

Marucha Marescot durante la entrevista con PontevedraViva en la sacristía de la Iglesia de la Peregrina
Marucha Marescot durante la entrevista con PontevedraViva en la sacristía de la Iglesia de la PeregrinaMónica Patxot

¿También se encargaba de la ropa de los niños que iban en la carroza?

Sí, todo. Los niños que tiraban de la carroza eran del Hogar y los señores de la junta solo elegíana  las niñas que iban dentro de la carroza.

Los niños ya venían vestidos y preparados, y a las niñas de la carroza siempre se les daba la ropa, y también tiene su historia. Entonces, había cuatro familias que la tenían exclusivamente y había que pedírsela prestada para ir las niñas en la carroza.

De eso se encargaba mi hermana. Hasta que un día me dijo: estoy cansada de pedir las cosas de las niñas, que a veces me ponen buena cara y a veces me la ponen mala, así que dile al tío Antero que vamos a hacer la ropa de las niñas.

Les hicimos las capitas con las carteras, y después mi hermana las fue bordando. Ahora ya son los trajes que llevan las niñas; el martes antes de la Peregrina vienen a recogerlos las familias y después los traen de vuelta.

Estos trajes los tienen que llevar los niños y niñas que sean hijos o nietos de cofrades.

Marucha Marescot, en compañía de su ayudante Dolores en la sacristía de la Iglesia de la Peregrina
Marucha Marescot, en compañía de su ayudante Dolores en la sacristía de la Iglesia de la PeregrinaMónica Patxot

¿Hasta hace cuánto tiempo subía usted a cambiar el vestido a la Virgen y a preparar el armario ropero en el piso de arriba?

Hasta que se rompió la última cadera, hace cuatro años, lo hacía todo personalmente, pero con ayuda. Como además de vestir a la Virgen, yo seguía ocupándome de limpiar la iglesia, cuando vi que no podía moverme, tuve que buscar quien me limpiara la iglesia.

Pese a sus problemas de movilidad, me han comentado que sigue visitando la Iglesia de la Peregrina casi a diario, como desde hace 70 años.

Procuro venir todos los días, a lo mejor falto un sábado o un domingo, si no tengo quien me acompañe. En la actualidad, como estoy coja, después de la última operación de cadera, me trae esta señora, que es quien me cuida, y por cierto, yo creo que me la trajo la Virgen porque es una maravilla.

[Señala con cariño a Dolores, la persona que la ayuda en el día a día y que, mientras intercambia con Marucha una enorme sonrisa, manifiesta a este medio: "Yo la cuido a ella y ella es la que cuida a todo lo demás".]