La asociación Amizade, que representa a personas con discapacidad de la comarca de Pontevedra, ha solicitado al Concello de Pontevedra la petición de que, una vez finalicen las obras en la plaza de Barcelos, se mantenga el mismo número de plazas de aparcamiento reservadas para personas con movilidad reducida que existían antes de esta reforma.
Recuerdan que estas plazas de estacionamiento reservadas constituyen un mecanismo eficaz de discriminación positiva que permite a las personas con movilidad reducida rebajar la distancia de los desplazamientos diarios.
Además, recuerdan que muchas personas pertenecientes a este colectivo no pueden utilizar una plaza de aparcamiento convencional al precisar de un espacio mínimo para realizar maniobras que le permitan acceder al vehículo. Por este motivo, demandan plazas reservadas, debidamente señalizadas y con el espacio necesario para ser utilizadas por personas usuarias de sillas de ruedas.
Explican que su eliminación "podría resultar discriminatorio" e incluso "contradictorio" al entender que normalmente ya existen escasas plazas de estas características para personas con movilidad reducida.
La asociación que preside Paulo Fontán incide en que es necesario realizar una revisión de todas las plazas existentes en el municipio ya que "en muchos casos no cumplen con las dimensiones recogidas en la normativa, dificultando así su uso por las personas que realmente las necesitan".
También, desde Amizade, demandan un mayor control por parte de la Policía local para evitar el uso irregular de las plazas reservadas o el uso fraudulento de las tarjetas de estacionamiento cuando la persona titular de esa tarjeta no es la que utiliza el vehículo.