El ambiente de este domingo en el entorno de la plaza de abastos fue totalmente diferente al que nos tiene acostumbrados otro domingo cualquiera. La habitual tranquilidad de la calle Sierra en este día de la semana dio paso al trasiego de los cientos de personas que se acercaron hasta la zona en el día en el que el mercadillo de antigüedades abandonó su tradicional escenario de la Verdura por la que será su nueva localización.
Un total de 46 vendedores, según los registros de los técnicos municipales, instalaron sus puestos en la calle Sierra. Un traslado que se hizo con total normalidad y durante el cual no se registraron incidentes de ningún tipo. Todos ellos habían sido informados del traslado y habían aceptado las condiciones impuestas por el nuevo reglamento.
Aun así, desde primera hora de la mañana agentes de la Policía Local estuvieron presentes en la plaza de la Verdura por si algún rezagado no se había enterado del cambio y pretendía instalar sus puestos de venta en la antigua ubicación.
Según las nuevas instrucciones, estos vendedores solo pueden ofertar antigüedades y curiosidades como muebles, objetos de decoración, artesanías, pinturas, artículos de coleccionista, filatelia, numismática, discos de vinilo, carteles, tarjetas postales, libros, revistas, tebeos o herramientas antiguas no eléctricas.
Por el contrario, no se ha autorizado la venta de ropa, calzado, juguetes -salvo que sean antiguos-, alimentos, gafas, o aparatos electrónicos. Además, también están obligados a ofrecer los productos en mesas o estantes con una dimensión máxima de dos metros y medio de largo. No se permite que los objetos estén en el suelo.
Todos instalaron sus puestos bajo la atenta mirada de los funcionarios del Concello, que les iban indicando el lugar asignando para cada uno de ellos. El material fue descargado antes de las nueve y media de la mañana, tal y como habían acordado, y desmontaron sus puestos a las tres de la tarde, dejando el lugar que se haya ocupado totalmente limpio.
Desde el Centro Comercial Urbano Zona Monumental, impulsor de este mercadillo, Miguel Lago celebra el "éxito" alcanzado con su traslado, algo que según el presidente de este colectivo es palpable por la gran afluencia de gente que se acercó hasta la calle Sierra. A pesar de ello, afirma que seguirán reclamando su cambio al sábado, de forma que ayude a la dinamización del mercado y de la feria de A Xunqueira.
DISPARIDAD DE OPINIONES ENTRE LOS VENDEDORES
Aunque la gran afluencia de público, desde primera hora de la mañana y especialmente a partir de las doce del mediodía, fue del agrado de los vendedores de este mercadillo, el cambio de ubicación acordado por el Concello de Pontevedra y Zona Monumental no ha sentado igual de bien a todos los interesados, a la vista de las opiniones recabadas por PontevedraViva en este primer día en la calle Sierra.
"El mercado en la Verdura estaba muy desfasado y muy desordenado", reconoce Teresa, una de estas vendedoras. "Aquí estamos mejor, la calle es muy cómoda y muy amplia y creo que nos ayudará a que suba el nivel", explica. Pero a su lado, Sara no opina lo mismo. A pesar de coincidir en el "descontrol" que existía, cree que la nueva situación no les beneficia y se queja de que "aquí hace mucho frío, allí estábamos más resguardados".
Tato Heredia, por su parte, reclama que el Concello habilite unas carpas para poder refugiarse del frío y del viento en su nuevo emplazamiento y lamenta que esta regulación que ve "positiva" no se hubiese podido aplicar antes en la Verdura, algo que considera "hubiese evitado muchos problemas". Y Marcos Aparicio, vendedor de primeras ediciones de vinilos, sospecha que "los pontevedreses no dejarán de venir, pero aquí perderemos a los turistas".