Los vendedores que habitualmente acuden al mecadillo de antigüedades que se sitúa en la calle Sierra mostraron este domingo su malestar ante la decisión del Concello de Pontevedra de que no podrán seguir con su actividad como hasta ahora. Desde la Administración han ordenado su retirada al entender que está "ilegal" y es necesaria su regularización y este domingo, en el primer día en que se aplicó la orden, los afectados han protestado.
La concejala de Promoción Económica, la socialista Yoya Blanco, firmó el pasado viernes la instrucción para que la Policía Local ordenase en la jornada de este domingo la retirada del mercadillo de antigüedades y explicó que se trata de una medida necesaria porque constituía una irregularidad y para facilitar la actividad del nuevo Espacio Gastronómico O Mercado en la primera planta de la plaza de abastos, que abre también los domingos y, con la presencia del mercadillo, tendría problemas de accesibilidad para personas con alguna discapacidad.
A la vista de las críticas, la concejala explicó que su intención es “legalizar y regularizar esta situación" que se encontró cuando asumió el cargo de responsable de Mercados, y aseguró que los vendedores tienen las puertas de su despacho abiertas para estudiar una reubicación.
La responsable de Mercados aseguró que "lo que no va a suceder" al menos mientras ella esté al frente de esa concejalía, va a ser que mire para otro lado en cuestiones como esta, ya que asegura que el mercadillo y su actividad son "flagrantemente ilegales".
Así, indicó que no se opone a la celebración del mercadillo de antigüedades, pero anunció que tendrá condiciones: "se va a hacer cumpliendo la ley, con la correspondiente división de puestos y pago de tasas, o no se va a hacer".
Al respecto, sostiene que la diversificación de la actividad del mercado "impide" que el emplazamiento se mantenga en la calle Sierra. Los servicios técnicos del Concello ya están estudiando hipotéticas ubicaciones alternativas, pero siempre como resultado de una regularización.
En relación con las críticas, indicó que resulta "delirante" que alguien esté haciendo algo ilegal y proteste porque se le haga cumplir con la ley, máxime cuando "por si fuera poco se encuentra en situación de competencia desleal con el resto de ambulantes de Pontevedra".