Al dolor propio de una familia que atraviesa el trance de enterrar a un ser querido, se sumó este sábado la indignación por la actitud mantenida por el sacerdote. Según informó una familia de Lérez, el párroco de esta localidad se negó a participar en un entierro o dejar que lo hiciera otro sacerdote en su lugar si no se le pagaban sus servicios en efectivo y sin factura.
Un segundo sacerdote llamado para realizar estos servicios abandonó el lugar para evitar problemas con el párroco de Lérez.
La tensión vivida en el momento incluso movilizó a la Policía Local de Pontevedra que acudió para intentar resolver la situación.
La familia barajó entonces la posibilidad de trasladar el funeral a Caldas de Reis, de donde era natural el fallecido, y donde el sacerdote no ponía reparos en hacer el pago como Dios manda.
La presencia policial y la tensión creciente entre los familiares del fallecido hizo reconsiderar su decisión al cura de Lérez que finalmente celebró la ceremonia religiosa.
Desde la empresa funeraria explicaron que este tipo de servicios se abonan mediante un cheque o una transferencia bancaria a una cuenta del Arzobispado de Santiago. Sin embargo, el cura de Lérez exige el pago en mano.