"¡Es mi padre! ¡Encontraron una botella que mi padre tiró hace 16 años al mar!"

Marín
22 de enero 2016

La noticia publicada en PontevedraViva permitió poner cara al autor del mensaje en una botella que apareció el 7 de enero en Tristán de Acuña, en el Atlántico sur, tras haber sido lanzado al mar en 1999 en las Islas Malvinas. Es un vecino de Marín que actualmente está embarcado en un pesquero en aguas de Namibia. "Quería que aparecieran en el lugar más recóndito que pudiera imaginar… y lo consiguió", cuenta su hija  

Maica Juncal, sorprendida por la aparición de un mensaje en una botella lanzada por su padre / Mónica Patxot

"Este mensaje es de mi padre, estoy emocionada por la noticia". Apenas unas horas después de que PontevedraViva publicase que desde Tristán de Acuña, en el Atlántico sur, buscaban al autor de un mensaje en una botella lanzado al mar hace 16 años y medio, el escritor aparecía. Con esta frase, Maica Juncal Cabaleiro comunicaba que el protagonista de esta historia, Cándido Juncal Crespo, es su padre. Está embarcado en un pesquero en aguas de Namibia y todavía no han podido comunicarse con él, pero su familia no tiene ninguna duda de que querrá escribir el final de una aventura que él mismo empezó el 25 de julio de 1999 mientras navegaba en la zona de la Islas Malvinas. 

Maica Juncal empezó a trabajar temprano este jueves y, antes de entrar, no leyó la noticia publicada a primera hora, pero no tardó en enterarse. En el primer descanso que tuvo cogió su móvil y ardía de actividad: "me empezaron a entrar whatsapp, llamadas (...) fotos de 'mira tu padre, le están buscando'". Le habían enviado múltiples enlaces a la noticia y, al leerla, solo pensó "no me lo puedo creer". En ese momento le volvieron a la mente recuerdos de años atrás, de cuando su padre tiraba botellas al mar durante sus largas temporadas en pesqueros en alta mar "y nos decía: 'pues tiré una botella, ¿te imaginas que llegara?". 

Tanto ella como su madre y su hermano, que ahora ha seguido la 'saga' familiar de dedicarse al mar y trabaja de soldador en una plataforma petrolífera en Trinidad y Tobago, eran conocedores de que durante los años 90 su padre lanzaba botellas al mar y, al regresar a casa de una larga marea, "venía y decía: 'pues mandé una botella desde las Malvinas'". Ella recuerda que un día incluso le dijo "buah, eso en la primera roca se te rompe", pero una de esas "cuatro o cinco" botellas que tiró llegó a buen puerto. Precisamente, una de las que lanzó desde las Malvinas, que el pasado 7 enero fue localizada en la punta de Anchorstock por Álex Mitham, el administrador/alcalde de Tristán de Acuña, un archipiélago británico ubicado en el Atlántico sur inscrito en el libro Guinness de los récords como el lugar habitado más alejado de cualquier otro lugar habitado de la Tierra.

Desde aquella época, Cándido no volvió a comentar a su familia nada relacionado con los mensajes en una botella. Desconocen si dejó de lanzarlos o si simplemente dejó de contárselo, pero ahora están deseosos de hacerle innumerables preguntas. Hace escasos días que se embarcó en dirección a Namibia y, durante su marea allí, solo pueden hablar con él cuando toca tierra y se conecta a una red wifi. En ese momento se comunica por whatsapp o vía Skype y ahora no les llega la hora de tener ese próxima conexión con él. Le contarán que uno de aquellos mensajes que él "envolvía en plástico para que no se estropearan" estaba tan bien guardado que resistió el paso de las mareas y de los años

Álex Mitham localizó la botella, la abrió, su mujer planchó, editó y tradujo el mensaje que contenía y, tras averiguar que lo había escrito un marinero procedente de Marín, decidió utilizar las posibilidades que ofrece Internet para localizarle. Desde Tristán de Acuña encontraron, vía redes sociales, un perfil que se correspondía con el mismo nombre que firmaba el mensaje manuscrito, pero no le localizaron y acabó llegando a PontevedraViva una petición de ayuda para localizarle. Todo este proceso mantiene "asombrada" a su hija, que siente total admiración por el empeño de la familia Mitham para dar con el paradero de su padre: "Que hayan hecho todo esto para que la noticia llegue aquí… es increíble".

Cuando su padre vuelva a su casa de Marín dentro de un par de meses, está segura de que querrá contactar con la persona que encontró su botella. A él, que lleva embarcado desde los 18 años y, a sus 56, solo piensa en la prejubilación, le hará "una ilusión tremenda" conocer la notica y "seguro que le encantaría hasta ir allí".  

A Maica le da "mucha pena que no esté aquí", en casa, para poder contactar ya con la persona que encontró su mensaje y que le está buscando. Ella ya le envió "no sé cuántos whatsapp para que los vea" en cuanto tenga conexión, para que sepa que tiene la opción de "tener el contacto o conocer a la gente que encontró la botella o compartir experiencias". Y es que él envió esa botella "con mucha ilusión" y, pese a que su familia le decía "por qué andas con esas tonterías", él "siempre decía que le encantaría que apareciera algún día", que para él era "como dejar un legado"

"Quería que aparecieran en el lugar más recóndito que pudiera imaginar… y lo consiguió", indica Maica, hija de pescador, hermana de otro hombre de mar y que se ha hecho carnicera. Está "emocionadísima" desde que supo la noticia, tanto o más que si le hubiese pasado a ella, y así se lo trasmite a toda la persona con la que habla. "Encontraron una botella que mi padre tiró hace 16 años al mar", contó con gran euforia esta mañana a sus clientes, pues "yo creo que todo el mundo alguna vez tuvo esa idea de tirar una botella y pensó: '¿a dónde podrá llegar?'". Y su padre tiene la respuesta: a Tristán de Acuña.