El primer día del cierre del carril de salida hacia Poio en el Puente de A Barca ha sido tan positivo, según el gobierno municipal, que no se descarta la posibilidad de que los cambios de circulación aplicados en toda esa zona pasen a ser definitivos. Así lo reconoció este miércoles el concejal de Ordenación do Territorio, César Mosquera. "Temos dous meses para tomar esa decisión", explicó, el tiempo que se calcula que duren las obras en A Barca.
Según César Mosquera, el eje formado por Alameda, Echegaray, Jofre de Tenorio y Alfonso XIII es una de las zonas "máis castigadas" por el tráfico en la ciudad, algo que supone un peligro para la seguridad vial de las "miles" de personas que viven en ese barrio y aquellos que se acercan a los equipamientos que hay en él: el centro de salud de Virxe Peregrina, los colegios Froebel y Doroteas, la Facultad de Bellas Artes o la Biblioteca municipal.
A ello se suma los problemas de conexión peatonal que existe entre A Caeira y O Burgo y, en general, entre Pontevedra y Poio por A Barca. De ahí que, en función de cómo resulte este corte provisional, se estudiará mantener esta nueva reordenación del tráfico que, a grandes rasgos, supone impedir el acceso al Puente de A Barca desde Alfonso XIII y Echegaray, que junto con Alameda y Jofre de Tenorio quedarían reservadas para residentes y servicios.
En todo caso no se descartan "reaxustes" en este operativo en los próximos días. Tras detectar "problemas esperados" en la rúa da Barca, Jofre de Tenorio y Domingo Fontán, la Policía Local trata de determinar donde estará el "punto de carga" hacia el que se dirigirá ese flujo de vehículos, que podría obligar a ampliar el dispositivo especial de tráfico. Se sabrá, aproximadamente, "en dúas ou tres semanas", dijo Mosquera.
La reordenación de tráfico de esta zona obligado por las obras del abastecimiento de agua en A Barca funcionó, señaló el concejal nacionalista, "mellor do previsto". Eso reafirma la apuesta del gobierno municipal por limitar A Barca al tráfico que procede de Poio. Mosquera recordó que esta propuesta ya fue planteada desde hace tiempo, por primera vez en 1997, por los dos ayuntamientos, a lo que la Xunta "sempre se negou".
Ante la ausencia de "puntos de encontro" con el gobierno gallego sobre el Puente de A Barca, el Concello pretende asumir la responsabilidad de estos cambios, ya que la Policía Local "xa tiña toda a información de festas, eventos deportivos e informes previos" de que esta reordenación serviría para aliviar el tráfico en la zona, por lo que insistió en que, al respecto de un cambio definitivo, "estamos radicalmente convencidos de que funcionaría".