La Guardia Civil halló ropa con sangre de Secundino en la casa de las dos acusadas

Pontevedra
30 de marzo 2016

Un pijama de Albertina Táboas y unos calcetines de Rocío Gondar. Son las prendas con sangre de Secundino Prego que los investigadores hallaron en las casas de las dos acusadas del crimen de Chancelas en los días posteriores al asesinato. Así se desveló en la tercera jornada del juicio que se está celebrando en la Audiencia de Pontevedra y cuyos testimonios giraron sobre las investigaciones realizadas por la Guardia Civil

Las dos acusadas del crimen de Chancelas en la Audiencia provincial
Las dos acusadas del crimen de Chancelas en la Audiencia provincial / Mónica Patxot

Un pijama de Albertina Táboas y unos calcetines de Rocío Gondar. Son las prendas con sangre de Secundino Prego que los investigadores hallaron en las casas de las dos acusadas del crimen de Chancelas en los días posteriores al asesinato. Así se desveló en la tercera jornada del juicio que se está celebrando en la Audiencia de Pontevedra y cuyos testimonios giraron sobre las investigaciones realizadas por la Guardia Civil.

Los agentes confirmaron que, aunque inicialmente se llegó a investigar la hipótesis del robo, pronto sospecharon de las dos acusadas por las "incoherencias" en sus respectivas declaraciones y porque "nos extrañó" la actitud de una de ellas, Albertina, en el funeral de Secundino al explicar cómo había muerto cuando "en ningún momento" los investigadores les permitieron acceder al cuerpo ni se les detalló lo que había sucedido.

Tampoco les cuadraban las horas. Secundino llegó a casa sobre las diez de la noche y la primera llamada de Albertina y Rocío al 112 fue sobre las doce y media, "demasiado tiempo", según la Guardia Civil, sumado a que ambas manifestaron haber visto a dos hombres salir corriendo de casa y subirse a un coche, por lo que "no habrían tenido tiempo de matar a la víctima" con la que, supuestamente, se habrían encontrado durante su huida.

Además, el escenario "no cuadraba" según los agentes con un robo con violencia, la única huella que había en la puerta forzada era de Rocío y, durante el registro de la vivienda, se halló oculta dentro de una bolsa de basura la thermomix que Albertina afirmaba que se habían llevado los ladrones, junto con unas llaves de la propia vivienda que, posteriormente, fueron encontradas en casa de Rocío en medio de otras pertenencias. 

"Secundino qué te pasó, pobre Secundino", gritaba Albertina cuando llegaron los agentes a los que "nos sorprendió" esta actitud

En la leñera de la casa de Chancelas, los investigadores hallaron la cazuela ensangrentada con la que, presuntamente, dieron muerte a Secundino en las inmediaciones del garaje de la vivienda. El cadáver, según el agente que lo encontró, presentaba signos de violencia "bastante fuertes", ya que también le golpearon con su propio bastón, que se rompió en varios pedazos, una losa de terraza y una piedra de granito.

Rocío, como ella misma relató en el juicio y confirmó uno de los agentes, fue la que agredió mortalmente a Secundino. Pero lo hizo, "bajo las instrucciones" de Albertina, según concluyen los investigadores. "Se lo indicó todo ella", afirmó un guardia civil citando la confesión de Rocío cuando fue detenida, hasta que "había que clavarle algo porque seguía con vida y quejándose". Por ello, Albertina habría ofrecido a Rocío 5.000 euros que nunca llegó a cobrar.

Durante los días posteriores al crimen, declararon los agentes, ambas acusadas mantuvieron la tesis del robo en la vivienda, si bien destacaron que en un primer momento mientras que en Rocío apreciaron que estaba "fuera de la realidad, como si estuviese colocada", Albertina mantenía una actitud "normal" y notaron como "se reía a veces" mientras las atendían como víctimas del presunto atraco.

"Secundino qué te pasó, pobre Secundino", gritaba cuando llegaron los agentes a los que "nos sorprendió" esta actitud, ya que desde la habitación en la que estaban era "imposible" que viesen el cadáver del anciano y la mujer parecía ser "consciente" de lo que había sucedido y de que Secundino estaba muerto, a pesar de que en ningún momento se había referido a ello en las llamadas a los servicios de emergencia.