Trece golpes en la cabeza, tres de ellos con una piedra, mataron a Secundino Prego

Pontevedra
31 de marzo 2016

El asesinato de Secundino Prego fue de una violencia "extrema". La brutal paliza que recibió a las puertas de su domicilio le produjo un dolor y un sufrimiento "severo", según las forenses que practicaron la autopsia en la cuarta jornada del juicio que se celebra contra Albertina Táboas y Rocío Gondar, presuntas autoras del crimen, en la Audiencia de Pontevedra

Las dos acusadas del crimen de Chancelas en la Audiencia provincial
Las dos acusadas del crimen de Chancelas en la Audiencia provincial / Mónica Patxot

El asesinato de Secundino Prego fue de una violencia "extrema". La brutal paliza que recibió a las puertas de su domicilio le produjo un dolor y un sufrimiento "severo", según las forenses que practicaron la autopsia en la cuarta jornada del juicio que se celebra contra Albertina Táboas y Rocío Gondar, presuntas autoras del crimen, en la Audiencia de Pontevedra.

Trece de los más de veinte golpes que recibió la víctima fueron en la cabeza. El anciano "ya estaría inconsciente" cuando recibió los tres que, según el informe forense, fueron "mortales de necesidad" y que habrían sido realizados con una piedra -los anteriores fueron con una cazuela y con su propio bastón-.

Secundino trató de defenderse como revelan algunas de las heridas que presentaba, pero no le fue fácil tras haber recibido los primeros golpes por la espalda y el resto ya cuando estaba en el suelo, a merced de sus atacantes.

"Se buscaba ejecutar la muerte, pero necesitaron multitud de golpes para conseguirlo", señalaron las forenses, que calculan que el fallecimiento se habría producido entre las 22.45 y las 23.30 horas, una hora antes de la llamada de las acusadas a los servicios de emergencia para denunciar el robo con el que, presuntamente, pretendían encubrir el asesinato.

De hecho, en todos los objetos y prendas de ropa analizadas había sangre o ADN de la víctima, incluyendo los intervenidos por la Guardia Civil en la casa de la víctima en Chancelas y los obtenidos en los registros domiciliarios a Albertina y Rocío.

Ambas, a pesar de sus respectivas declaraciones, "no presentan patología mental alguna", según han explicado los médicos y psiquiatras que las atendieron tras el crimen.

Rocío, que según su abogado tiene diagnosticado un trastorno "límite e histriónico" de personalidad, "sabía perfectamente lo que hacía", según han coincidido los expertos, que han recordado que una condición así "no se adquiere de la noche a la mañana" y que, aunque lo sufriera, "no hubiese influido en los hechos".

Su actuación, han añadido, "no se corresponde" con alguien que sufriese un "miedo insuperable" a Albertina, ya que "no se le ve una persona indefensa" y alguien que teme la actuación de alguien sobre uno mismo "tiende a apartarse del foco de ese miedo" y ella no manifestó esa circunstancia ni a los agentes de la Guardia Civil ni a los servicios de emergencia.

Además, la esclerosis múltiple de Albertina "no da lugar a amnesia" como ella alegó en su declaración ante el tribunal y tampoco le habría producido, hasta el momento, problemas de movilidad.

La vista oral concluirá este viernes con una última declaración, la de la psiquiatra de la prisión de A Lama, antes de las conclusiones que presentarán la Fiscalía, la acusación particular y las respectivas defensas, y el inicio de las deliberaciones del jurado popular.