La juventud de Leonardo Hernández triunfa donde no pueden las figuras consagradas

Pontevedra
09 de agosto 2015

El joven jinete granadino fue la agradable revelación en un festejo en cuyo cartel aparecían juntas las dos figuras más sobresalientes del toreo a caballo. Leonardo Hernández, contra pronóstico, fue el único que consiguió abrir la puerta grande al cortar tres orejas, mientras que Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura hicieron tablas en su particular mano a mano, consiguiendo una oreja cada uno  

Los tres rejoneadores abren plaza / PontevedraViva

En los toros, como en el fútbol, a veces salta la sorpresa y no siempre gana el grande. Fue el caso de la corrida de rejones. El cartel anunciaba a los dos jinetes que ocupan las dos primeras posiciones del escalafón de rejoneadores en la actualidad y que además mantienen una rivalidad que les lleva a procurar evitarse. Pues bien, Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura, números uno y dos, abandonaron San Roque a pie, presenciando como su compañero de terna, el joven Leonardo Hernández lo hacía a hombros por la puerta grande.

Que tampoco es que Leonardo sea un don nadie en esto del toreo a caballo. Se trata de una figura emergente, que viene pujando con fuerza y que se ha situado ya a rebufo de sus compañeros en el tercer puesto del escalafón. Y por lo visto en esta ocasión, con muchas ganas y hambre para seguir escalando a poco que se descuiden las figuras consagradas.

Por lo de pronto, la afición pontevedresa descubrió a un jinete atrevido, con una excelente cuadra, y que realizó una faena en el tercero de la tarde que le garantizó el éxito, cortando dos orejas merecidas, a la que sumó luego una tercera en el que cerraba plaza ya más fruto de la generosidad del tendido que de la faena realizada. Incluso la conexión lograda con el sector más festivo y fiestero de los tendidos de sol, hizo que a muchos les pareciese escaso premio y aún pidiesen un cuarto apéndice. En esta ocasión en la presidencia imperó la cordura y negó tal "despiporre".

Mientras, Pablo Hermoso de Mendoza y Diego Ventura no tuvieron una tarde especialmente inspirada. Fríos y sin llegar a conectar totalmente. Su desacierto en la suerte suprema en uno de sus toros, dejó en una oreja a ambos, incluso la del jinete luso-andaluz más fruto del cariño que le profesa la afición que de lo realizado en la arena.

Abrió plaza Hermoso de Mendoza. El jinete navarro lo hizo con fuerza. Ligeramente frío con los rejones, enseguida se vino arriba. Mejoró con las banderillas, especialmente una espectacular al quiebro y deleitó con un magistral galope de costado finalizado con dos molinillos, ciñendo en la cara del toro, que pusieron en pie al tendido. Tres banderillas cortas, perfectamente agrupadas, ponían broche a una faena que culminó con un rejón de muerte en todo lo alto. Claro que la plaza estaba aún fría y su premio se quedó en una solitaria oreja, que quizá pedía algo más.

Luego fue el turno de Diego Ventura. El público esperaba que saliese herido en su amor propio y dispuesto a disputarle el puesto de número uno al navarro. No fue así. Tres banderillas cortas al violín y un artístico saludo de su montura fue el corto bagaje de una faena que decepcionó, sobre todo teniendo en cuenta sus actuaciones de los dos años anteriores. Por si fuera poco estuvo horroroso con los rejones de muerte, llegando a pinchar en cuatro ocasiones.

La sorpresa de la tarde llegaba en el tercer toro. Leonardo Hernández se convirtió en agradable protagonista. Bien con las banderillas, sus vistosos quiebros y citas con su montura llegaron a su máximo esplendor con unos espectaculares saltos de su caballo para citar al toro, que hicieron subir la temperatura de los tendidos y le garantizaron el éxito al acertar con el acero, cortando dos merecidas orejas.

Cabía pensar que Hermoso de Mendoza no dejaría escapar la oportunidad de acompañar a su joven compañero en el paseo triunfal, pero no fue así. Comenzó algo frío en su segundo toro. Mejoró poco a poco, luciéndose en la monta al acortar terreno en las fintas. Puso un buen par de banderillas a dos manos, sin permiso del presidente y después de fallar en un intento anterior y estuvo ortodoxo pero quizás poco efectista, lo que hizo que no llegase a conectar por completo con el tendido. Tuvo que descabellar a pie en dos ocasiones y ahí se le fueron las pocas opciones de tocar pelo por segunda vez.

Diego Ventura necesitaba una faena grande en el quinto de la tarde y no la consiguió. Pese a sentir que el público estaba de su parte, en ningún momento consiguió transmitir ni repetir el espectáculo de sus dos comparecencias anteriores en esta plaza. Lo intentó con tres ajustados molinetes seguidos pero cerró su faena con tres banderillas cortas colocadas de forma desigual. Saludó con su montura de rodillas y luego en el estribo, pero no acertó tampoco en la suerte suprema. El tendido le concedió una oreja muy generosa que el jinete agradeció besando la arena de la plaza.

Cerró plaza Leonardo Hernández con una faena que distó mucho de la realizada a su primer toro. Cumplió sin alardes con las banderillas, algunas con una colocación deficiente. Lo suplió con las cabriolas en los cites y estuvo mejor con las cortas, que logró dejar muy juntas en todo lo alto. La presidencia negó su petición de ampliar la faena y el jinete simuló hacerlo tocando la testud del toro con la mano. Fue suficiente para que el tendido le obsequiase con la tercera oreja, ya de por sí excesiva, y que incluso un sector del público pidiese con insistencia otra más.

FICHA DE LA CORRIDA:

Leonardo Hernández corta tres orejas y sale a hombros. Hermoso de Mendoza y Diego Ventura una cada uno

PABLO HERMOSO DE MENDOZA: Un rejón de muerte en todo lo alto (Una oreja). Un rejón de muerte trasero y descabello al segundo intento (Palmas).

DIEGO VENTURA: Cuatro pinchazos y un rejón de muerte (Palmas). Dos rejones de muerte traseros y desprendidos y descabello al primer intento (Una oreja).

LEONARDO HERNÁNDEZ: Un pinchazo y un rejón de muerte (Dos orejas). Un pinchazo y un rejón de muerte (Una oreja y petición de otra). Sale a hombros por la puerta grande

Incidencias: Segunda corrida del ciclo taurino de la Peregrina. Toros de "El Capea" (Carmen Lorenzo Carrasco), bien presentados pero algo justos de fuerzas, con juego desigual. Algo más de medio aforo cubierto (unos 4.500 espectadores).