La celebración del Entroido de Cobres, en el municipio de Vilaboa, vivió este domingo una segunda jornada marcada por la inestabilidad meteorológica.
La presencia de la lluvia motivó que la comitiva de Madamas y Galáns trasladara su actividad de los caminos al interior de las viviendas de la parroquia, una práctica que pone de manifiesto el vínculo entre la fiesta y la hospitalidad de la vecindad.
Ante la imposibilidad de realizar las danzas al aire libre, los residentes de Cobres abrieron las puertas de sus casas y bodegas para acoger a músicos y bailarines.
Esta dinámica permite mantener vivo el carácter comunitario de la celebración, donde las familias preparan refrigerios para los integrantes de la comitiva durante su recorrido por Santa Cristina y San Adrián.
Esta forma de celebrar el Entroido remite a la tradición histórica de la parroquia. Antiguamente, la comitiva anunciaba su llegada con cohetes y visitaba cada hogar para solicitar aportaciones económicas para la organización de los festejos.

En señal de gratitud, las madamas y galáns ofrecían bailes cuya duración y solemnidad estaban vinculadas a la cuantía del donativo recibido.
La actividad festiva se desplazó durante la tarde de este domingo a la carpa de Riomaior. Las madamas y galáns también ofrecerán un baile con el acompañamiento del grupo de Veteranas y Veteranos del Entroido.
Para cerrar la jornada, la organización programó una verbena nocturna en el mismo recinto cubierto.
La música de Son das Tabernas será la encargada de poner el cierre a este segundo día de Entroido.
