Antes antes la Navidad empezaba con la cena, ahora arranca directamente con la caña.
En los últimos años, la fiesta ha decidido madrugar y la 'tardebuena' y la 'tardevieja' se han convertido en dos de los eventos más multitudinarios, ruidosos y alegres del calendario.
Este año, de nuevo, desde el mediodía, las calles se llenaron de música, risas, brindis improvisados y abrazos que empiezan con un "¡cuánto tiempo!" y terminan con un "luego nos vemos".

La fórmula consiste en quedar con amigos en bares y cafeterías durante la tarde, celebrar por adelantado y, ya entrada la noche, cambiar el vaso por la mesa familiar. Todo sin prisas, con luz natural y sin tacones imposibles.
El casco histórico de la Boa Vila se transformó estos días en el epicentro de la felicidad navideña.

El kilómetro cero de la jornada estuvo en La Gramola en la plaza de Méndez Núñez, donde la escultura de Valle-Inclán apareció con algún complemento festivo, como si también se hubiera apuntado al plan.
A partir de ahí, cualquier terraza fue buena excusa, ya fuese en la Verdura, Curros Enríquez, Teucro… en resumen, donde hubiese más de dos bares juntos.
Mención especial merece la zona del bar la Cata, conocida como Petete por su propieario, convertida ya en punto de reunión oficial para cuadrillas que no se veían desde el verano pasado.
La 'tardebuena', que se consolidó en toda España tras la pandemia, es especialmente popular entre los más jóvenes, que encuentran en esta cita el día del año con mayor concentración de reencuentros. Porque si en verano las agendas nunca coinciden, en diciembre no hay escapatoria posible.
La avalancha festiva empezó a recogerse algo más tarde del discurso del Rey.
Y cuando aún no se han guardado los adornos, llegará su hermana mayor: la 'tardevieja'. Mismo espíritu, más horas. Arranca a las doce del mediodía y se estira sin complejos después de la carrera de San Silvestre, alrededor de las cinco de la tarde. Una despedida del año como manda la nueva tradición, esto es, con amigos, en la calle y brindando antes de que suenen las campanadas.
