Un nuevo acceso hacia el campus, prioridad en la humanización de la Avenida de Compostela

Pontevedra
13 de enero 2026

La humanización de la Avenida de Compostela no será inmediata, pero ya empieza a dibujar un futuro en el que el campus deje de ser una isla y la vieja N-550 se transforme en una avenida más amable

Vista aérea del campus de Pontevedra en A Xunqueira, de la avenida de Compostela y de la N-550
Vista aérea del campus de Pontevedra en A Xunqueira, de la avenida de Compostela y de la N-550 / Universidade de Vigo

La Avenida de Compostela vuelve a colocarse en el centro del debate urbanístico de Pontevedra. No como una simple carretera, sino como una oportunidad para rediseñar una de las zonas más estratégicas de la ciudad como es el campus universitario y su entorno.

El concejal de Infraestructuras, César Mosquera, avanzó este martes algunas pinceladas de un proyecto que mira lejos en el tiempo, pero que empieza a tomar forma sobre el asfalto de la antigua N-550.

Son 3,22 kilómetros entre Pasarón y la PO-225, en Touceda, en la parroquia de Alba, un tramo que el Ministerio de Transportes cedió el año pasado al Concello y que ahora se plantea "humanizar".

El objetivo prioritario es abrir el campus al resto de la ciudad. "Permeabilizar o campus é o máis urxente", insistió, recordando que la zona fue concebida en su día como un polígono industrial, con una única entrada por Celso Emilio Ferreiro.

Entre las ideas que ya circulan por la mesa técnica figura la creación de un nuevo acceso rodado hacia A Xunqueira, posiblemente mediante una rotonda, para aliviar ese embudo de entrada y salida que hoy limita tanto a vehículos como a peatones.

Aunque el proyecto es ambicioso y de largo recorrido, el Concello confía en que las primeras obras puedan arrancar el próximo año. El punto de partida estaría en el tramo inicial de la avenida, entre la rotonda de Pasarón y Médico Ballina. Un estudio técnico, ya encargado, marcará tanto el alcance de las actuaciones como su calendario.

Ese informe también pondrá el foco en uno de los puntos negros de la zona como es la travesía Francisco Asorey.

Se trata de un paso estrecho, de apenas 30 metros de largo y 2,5 de ancho, que discurre bajo la N-550 y que, según los técnicos municipales, presenta unas condiciones "pésimas" para los peatones al estar sin aceras, sin arcenes y sin iluminación. Mosquera fue aún más contundente al calificarlo directamente de "desastre".

La buena noticia, desde el punto de vista urbanístico, es que este vial no figura en el PXOM ni tiene rasante fijada. "Iso dá marxe para eliminar ese tugurio ou amplialo moitísimo e facer algo decente", señaló el concejal. La opción que gana más peso, por ahora, es su eliminación total.

No todo es tan sencillo bajo tierra. El estudio de la N-550 advierte de una limitación importante derivada de una canalización de agua que abastece a los concellos de la ría que discurre por uno de los taludes próximos al campus. Cualquier intervención deberá tener en cuenta esta importante infraestructura.

Más allá de accesos y tuberías, el plan municipal busca mejorar la seguridad vial y la movilidad en general.

En ese paquete de medidas se incluye la retirada de la pasarela metálica que actualmente conecta el entorno del estadio de Pasarón con A Xunqueira, un elemento que desaparecerá para dar paso a soluciones más integradas y accesibles.

La humanización de la Avenida de Compostela no será inmediata, pero ya empieza a dibujar un futuro en el que el campus deje de ser una isla y la vieja N-550 se transforme en una avenida más amable para la ciudad.