La recientemente creada Asociación Veciñal de Mollavao celebró este jueves su primer encuentro abierto, logrando convocar a más de cincuenta residentes.
Según indican desde el colectivo, en apenas unos días de vida ya cuenta con cerca de cuarenta personas asociadas.
Aunque el barrio se encuentra en pleno proceso de transformación, la inquietud de quienes viven allí trasciende a las máquinas y el cemento, apuntan.
Durante la reunión, los asistentes pusieron el foco en la incertidumbre que rodea las grandes intervenciones planificadas, como la demolición de los antiguos chalés militares, la apertura del nuevo vial de conexión y la reforma integral de la calle Rosalía de Castro.
La tesis compartida por la vecindad señala una evidente falta de comunicación directa por parte de las administraciones.
A día de hoy, la mayor parte de la información que maneja el barrio procede exclusivamente de lo que publican los medios, una situación que la asociación pretende revertir actuando como interlocutor oficial para obtener datos concretos sobre el desarrollo y los plazos de estas obras.
Uno de los puntos más críticos del encuentro fue la propia localización de la reunión. El hecho de tener que trasladarse al edificio de la Xunta de Galicia en Campolongo para hablar de Mollavao evidencia la carencia absoluta de locales socioculturales en el barrio.
Esta falta de infraestructuras de ocio y reunión dificulta el desarrollo de actividades vecinales y la cohesión de la zona.
En este contexto, valoran el interés mostrado por el Concello de Pontevedra para adquirir la antigua edificación de los transformadores del trolebús.
El proyecto de convertir este inmueble en un futuro centro cultural se ve como una oportunidad estratégica para dotar al barrio del corazón social que le falta.
Superada la fase de presentación, la hoja de ruta de la asociación queda clara: seguir creciendo en base social e iniciar una ronda de contactos con las instituciones.

La directiva entiende que Mollavao necesita mejoras urgentes en servicios básicos y en el mantenimiento de espacios públicos que actualmente presentan síntomas de abandono.
El movimiento vecinal reivindica que la revitalización de la zona no debe limitarse a grandes proyectos viarios, sino que debe pasar por una mejora integral de la calidad de vida diaria.