Desde el mismísimo círculo polar ártico hasta el corazón de Pontevedra. Así fue el viaje exprés que realizó este miércoles Papá Noel, que hizo una parada muy especial en el Hospital Provincial para cumplir una misión tan importante como repartir regalos, regalar sonrisas, ilusión y un poco de magia a los niños ingresados en el área de hospitalización pediátrica.
Llegado directamente desde Rovaniemi, Finlandia, el hombre más esperado de la Navidad decidió adelantar parte de su apretada agenda mundial para sorprender a los pequeños mientras aún estaban despiertos.
Con su inconfundible traje rojo y una gran sonrisa, recorrió pasillos, habitaciones y espacios comunes, convirtiendo el hospital en un auténtico escenario navideño.
Familias y personal sanitario no perdieron la oportunidad de saludarlo, intercambiar unas palabras y capturar el momento con fotografías que ya forman parte del álbum de recuerdos más especiales de estas fechas.
Los regalos fueron solo una excusa ya que lo verdaderamente importante fue el ánimo, la cercanía y la chispa de esperanza que Papá Noel dejó en cada encuentro.

Detrás de esta visita hubo un auténtico equipo de ayudantes que, desde primera hora de la mañana, trabajó para que todo estuviera a punto.
Papá Noel pidió a los pequeños que sean felices a pesar de todo, incluso en los momentos más difíciles, y que aprendan a disfrutar de lo que tienen, no solo en Navidad, sino para toda la vida.
Visiblemente emocionado, Papá Noel confesó lo especial que había sido compartir ese tiempo con ellos. "El año que viene nos vemos fuera del hospital", prometió antes de marcharse.