Casi 200 perros esperan un hogar en el CAAN de Armenteira mientras el verano frena las adopciones

O Salnés
25 de julio 2026

En lo que va de año ya encontraron un nuevo hogar 300 perros, una cifra que representa el 45 % de los animales recogidos en este período

Camada recogida por el CAAN en A Cañiza Deputación de Pontevedra

El verano vuelve a poner a prueba la capacidad de los centros de acogida de animales. Aunque los abandonos no experimentan un repunte muy acusado, sí se produce una caída en las adopciones, un fenómeno que acaba traduciéndose en una mayor ocupación de las instalaciones.

Es la realidad con la que convive en estos meses el Centro de Acogida y Protección de Animales (CAAN) de Armenteira, en Meis, donde actualmente permanecen alrededor de 200 perros a la espera de una familia.

El centro, que presta servicio a 52 concellos pontevedreses de menos de 20.000 habitantes, lleva más de una década funcionando como principal recurso público de la provincia para la recogida, atención veterinaria y adopción de animales abandonados.

En lo que va de año ya encontraron un nuevo hogar 300 perros, una cifra que representa el 45 % de los animales recogidos en este período.

En los últimos ejercicios, las adopciones se mantuvieron en un nivel relativamente estable. En 2025 se formalizaron 512, frente a las 616 de 2024. Aunque el número absoluto bajó, también lo hicieron los abandonos, pasando de 1.264 a 1.020, lo que elevó la tasa de adopción del 48,7 % al 50,2 %.

Desde la apertura de las instalaciones en 2013, más de 6.000 perros abandonaron el centro rumbo a uno nuevo hogar.

El personal del CAAN insiste en que la adopción no consiste únicamente en elegir un animal. Antes de formalizar el proceso, los profesionales asesoran a las familias para encontrar el perro que mejor se adapte a su modo de vida, al espacio disponible o a la experiencia previa con mascotas.

Los animales se entregan de manera gratuita, identificados con microchip, vacunados, desparasitados y esterilizados.

Un centro con atención veterinaria permanente

Las instalaciones del Busto ocupan cerca de 10.000 metros cuadrados y disponen de dos quirófanos, hospitalización, sala de rayos X, laboratorio, módulos específicos para cuarentena, maternidad y animales infecciosos, además de espacios diferenciados para estancias temporales y prolongadas.

El funcionamiento diario corre a cargo de seis operarios del servicio de recogida, disponibles las 24 horas, y cuatro veterinarios encargados de la atención clínica de los animales.

En los últimos años también se reforzó el equipamiento sanitario. Se incorporaron nuevos dispositivos para el quirófano, un autoclave para esterilización de material y sistemas de analítica sanguínea que permiten obtener diagnósticos más rápidos. Estas inversiones, junto a las mejoras realizadas en las instalaciones, superan los 140.000 euros, mientras que la Deputación prevé nuevas actuaciones en los accesos, el aparcamiento y el laboratorio por un importe superior a los 100.000 euros.

¿Qué ocurre cuando aparece un perro abandonado?

El protocolo comienza cuando un Concello o la Policía Local comunica la presencia de un animal suelto. El servicio se desplaza al lugar, comprueba si lleva microchip y, si es posible localizar al propietario, contacta con él para facilitar su recuperación.

Si el animal no está identificado, se traslada al centro, donde recibe una revisión veterinaria completa, vacunación y tratamiento frente a parásitos o posibles lesiones. Una vez transcurrido el plazo legal de diez días sin que aparezca el propietario, el perro pasa a estar disponible para adopción.

En el caso de las personas que perdieron su mascota, el CAAN recomienda comunicarlo lo antes posible al ayuntamiento o a la Policía Local, además de contactar con el propio centro y facilitar fotografías e información que ayuden a la identificación.

Además de la atención a los animales, el centro desarrolla campañas de sensibilización sobre a tenencia responsable y colabora con centros educativos mediante visitas y actividades didácticas. También promueve la adopción a través de las redes sociales, una estrategia que en los últimos meses permitió multiplicar la visibilidad de los perros disponibles gracias a la colaboración con creadores de contenido.

Paralelamente, el personal elabora informes sobre a evolución del abandono, asesora a los concellos y tramita denuncias relacionadas con casos de abandono, maltrato animal o incumplimientos de la normativa sobre perros potencialmente peligrosos, con el objetivo de reducir un problema que sigue llenando las instalaciones cada verano.

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