Toda la ría de Pontevedra podrá retomar su actividad marisquera. La remisión del episodio de toxinas, que mantenía en jaque al sector desde abril, provoca que se reabran todas las zonas de extracción.
En total, el Instituto Tecnolóxico para o Control do Medio Mariño (Intecmar) ha decretado la reapertura de 14 polígonos de bateas y de tres zonas de marisqueo.
La resolución se ha adoptado después de que los análisis hayan confirmado los signos de mejora que ya se habían detectado en las rías de Arousa, Vigo y Pontevedra.
En concreto, en la ría de Arousa se autoriza el regreso a la actividad comercial en los polígonos de mejillón de Ribeira B y C, A Pobra H, B, C y D, Cambados A2, E, A1, C (norte) y C (sur), así como en O Grove A.
Por su parte, la ría de Vigo recupera la operatividad en los viveros flotantes de Cangas E y Redondela A y E, mientras que en la ría de Pontevedra se podrá retomar la extracción en las zonas de marisqueo correspondientes a los sectores III.1, III.2 e IV.1.
Esta evolución favorable viene motivada en gran parte, según los técnicos del Intecmar, por las actuales condiciones meteorológicas, que facilitando una rápida renovación de las aguas en las rías y aceleran el proceso de desintoxicación natural de los moluscos.
De este modo, la mitad de todos los polígonos mejilloneros de la comunidad se encuentran ya abiertos y en plena actividad comercial.
A lo largo del día de hoy se han realizado muestras en cuatro polígonos de la ría de Pontevedra, cuenca que, a causa de la lenta renovación de agua, aún mantiene la totalidad de sus bateas cerradas, igual que en las rías de Muros-Noia y Ares-Betanzos.
Esta evolución positiva también se traslada a los polígonos especializados en el cultivo de ostra, donde la estabilidad es casi absoluta con tres de las cuatro zonas operativas.
En lo relativo al marisqueo, con la apertura de la totalidad de la ría de Pontevedra, los datos constatan una recuperación integral de los arenales gallegos.
Del conjunto de áreas de producción, tan sólo cinco de 39 zonas se mantienen cerradas en la actualidad por precaución sanitaria, lo que garantiza el suministro de bivalvos con totales garantías de calidad y seguridad alimentaria en los mercados.