El gobierno local de Pontevedra ha decidido que el puente de A Barca recupere los dos carriles cuando finalicen las obras que actualmente se acometen en la entrada de Poio. Sin embargo, el concejal de Infraestructuras, César Mosquera, ha anunciado que se va a limitar el tráfico en las calles de salida hacia el puente. De esta forma, se ha establecido que se prohiba el acceso y que solo se permita la circulación para "servicios" en las calles Alameda, Echegaray y Alfonso XIII.
Mosquera indicó que la calle Echegaray soportaba más tráfico que la autopista y que en esa zona se encuentran colegios, un centro de salud y facultades por lo que entiende que la actividad circulatoria debe reducirse solo a "servicios". Con esta medida, aguarda que se reduzca también el tráfico de salida en el puente de A Barca. De todos modos, Mosquera aclaró que "se non funciona adoptaremos outras medidas" entre las que no descarta volver a cerrar el acceso a este puente.
Las zonas contarán con señalización que alerte de la prohibición de circular por esas calles y el concejal insistió en que se mantendrán atentos a partir de la apertura de los dos carriles de A Barca para comprobar el flujo del tráfico a través de la presencia de la Policía Local y de las cámaras de control que se encuentran instaladas en la Glorieta de San Roque y del puente de A Barca. Mosquera concluyó "o que non pode ser é que Echegaray e Alameda estiveran cargadas de tráfico" y apuntó a que la medida también se tomó con el consenso de comerciantes de ese entorno con la intención de que se convierta en una zona de servicios.
Desde este lunes, la calle Echegaray ya tiene establecida en batería la zona de aparcamientos.