Se habla mucho del pueblo gitano, pero se le escucha muy poco. Y cuando se hace, casi nunca es desde el reconocimiento. Se olvida que sin su presencia, palabras tan cotidianas como chaval, molar o currar no existirían. Que sin su alma, no existiría el flamenco tal y como lo conocemos. Que muchos de los oficios tradicionales —de la forja al comercio ambulante— tuvieron en la comunidad gitana un pilar esencial durante siglos. Y que también sufrieron el Holocausto, fueron represaliados durante el franquismo y aún hoy llevan apellidos que muchas veces les cierran puertas antes incluso de presentarse.
Y pese a todo, aquí siguen. Educando, creando, luchando. Derribando muros invisibles y construyendo espacios reales de encuentro, palabra y dignidad. Porque el pueblo gitano no es una historia del pasado, sino una presencia viva y activa, con voz propia y mirada de futuro. Reconocerlo no es solo un acto de justicia: es una forma de comprender mejor quiénes somos como sociedad.
Hablamos con Rebeca Florez y Begoña Núñez, trabajadoras de la Fundación Secretariado Gitano, con ellas nos acercamos al trabajo cotidiano de una entidad que no solo combate prejuicios, sino que acompaña procesos de vida, defiende derechos y construye futuro desde la raíz.
- Mañana abrís una nueva sede en Pontevedra. ¿Qué significa este paso para vosotras? ¿Es solo un cambio de local… o algo más?
(B) No es un simple cambio de local, es un cambio simbólico muy importante. Dejamos atrás un espacio en el que trabajamos muchos años, 24 años en la Casa Azul, y eso siempre genera incertidumbre. Hay mucha carga emocional asociada a ese lugar, muchas historias compartidas, muchos recuerdos. Pero también es un cambio estratégico: esta nueva sede nos va a permitir hacer muchas más actividades y con más calidad. Es un paso adelante.
- ¿Cuáles fueron los retos —logísticos, emocionales o políticos— de conseguir un espacio nuevo para la Fundación?
A nivel logístico, se pensó en una localización adecuada, accesibilidad para los participantes y la funcionalidad de la nueva sede. Necesitábamos un espacio adaptado para el tipo de actividades que realizamos (salas para talleres, despachos, zonas de atención al público…).
Una apertura local supone coordinar y gestionar todo tipo de tareas: permisos, licencias, obras, gestionar mudanzas, instalaciones técnicas, y puesta en marcha sin interrumpir la actividad habitual.
A nivel personal es una etapa de cambios, la apertura de una nueva sede lleva muchísimo trabajo detrás, es un desgaste importante que se suma a las tareas que ya hacemos cada día. Pero mereció la pena, porque ahora tenemos un espacio más digno, más funcional y más abierto a la comunidad.
- Si la nueva sede tuviese que tener un lema en la puerta, una frase que resumiese lo que queréis construir dentro… ¿cuál sería?
(R) Yo le pondría algo como: "Conóceme antes de juzgarme". Porque muchas veces los prejuicios nacen del desconocimiento, y aquí intentamos generar un espacio donde cualquier persona, sea de la comunidad gitana o no, se sienta en su casa. Eso es lo que más nos dicen: que cuando llegan, tienen la sensación de estar en su hogar. Y eso es lo que buscamos.
- ¿Cómo cambia vuestro trabajo diario con un espacio mejor adaptado? ¿En qué se va a notar para las personas usuarias?
(R) Se va a notar muchísimo. El nuevo local nos permite hacer actividades más variadas y con más calidad. Tenemos aulas, recursos, más accesibilidad. Y eso se traduce directamente en un mejor acompañamiento a las personas. Al final, el espacio también comunica, y queremos que las personas que vienen aquí sientan respeto, confianza y apoyo desde el minuto uno.
- ¿Qué tipo de actividades, programas o acompañamientos desarrolláis actualmente desde la sede de Pontevedra?
(B) Programas para crear itinerarios personalizados de empleo, en Competencias Digitales... Desarrollamos proyectos en tres ámbitos fundamentales: educativo, laboral y social-sanitario. Acompañamos a muchas personas en procesos largos y complejos. Desde ayudarlas a conseguir el título de la ESO, hasta orientación laboral, formación o incluso gestión de trámites administrativos. Y también tenemos proyectos educativos con voluntariado, desde primaria hasta secundaria.
- ¿Hay alguna historia reciente, o alguien concreto, que para ti simbolice por qué vale la pena todo este esfuerzo?
(R) Tenemos muchos casos de éxito que nos hacen inmensamente felices. Personas que se titularon cuando parecía imposible, que consiguieron terminar un ciclo formativo, o que accedieron a un empleo. Algunos, pese a que en las entrevistas de trabajo llevar apellidos como "Jiménez" les supuso partir con desventaja. Pero conseguirlo… cambia vidas. Y ver eso es lo mejor que nos puede pasar.
- Aún queda mucho prejuicio hacia la comunidad gitana. ¿Crees que Pontevedra es una ciudad que escucha y aprende… o queda camino por andar?
(R) Pontevedra es una ciudad abierta y diversa, donde la convivencia y el respeto son valores muy presentes. No obstante, aún se dan situaciones que resultan difíciles de asumir.
Por ejemplo, encontrar empresas dispuestas a colaborar en las prácticas no laborales puede convertirse en un proceso complejo, especialmente cuando se trata de personas pertenecientes a colectivos tradicionalmente excluidos. En el ámbito del empleo, los currículos con apellidos gitanos siguen siendo, en ocasiones, motivo de discriminación, lo que evidencia que persisten prejuicios que condicionan el acceso igualitario a las oportunidades.
- ¿Cuáles son las prioridades más urgentes para mejorar la igualdad de oportunidades de la población gitana en nuestro entorno?
(B) Necesitamos respuestas institucionales y jurídicas firmes ante los casos de discriminación y el discurso de odio. La discriminación sigue existiendo, y a veces es muy sutil. También reivindicamos que los medios de comunicación eviten el tratamiento sesgado y estereotipado de contenidos relativos al pueblo gitano. Y a nivel de autoridades educativas, centros escolares, editoriales y miembros de la comunidad educativa, un compromiso firme para la incorporación efectiva de la historia y cultura gitana en el currículo educativo. En Galicia avanzamos en este campo, ya que se elaboró con el asesoramiento de nuestro personal, las unidades didácticas de Historia del Pueblo Gitano que ya están a disposición del profesorado de Galicia.

- ¿Qué crees que aporta la Fundación Secretariado Gitano que no aportan otras entidades sociales?
(B) Trabajamos de una forma integral: no solo acompañamos para cubrir necesidades básicas, sino que trabajamos desde la confianza, el respeto y el conocimiento profundo de la realidad gitana. Prestamos servicios desde la atención social, hasta orientación laboral, pasando por formación ocupacional, refuerzo educativo para menores, asesoramiento en temas de vivienda, salud, discriminación e incluso, sobre igualdad. No somos una entidad asistencialista: trabajamos por la transformación social.
Y a ti, ¿qué es lo que más te mueve a seguir cada día? ¿Dónde encuentras la fuerza cuando el trabajo pesa?
(R) Pues mira, yo empecé aquí como voluntaria. Y hoy estoy contratada como trabajadora de la Fundación. Eso dice mucho. Esto es más que un trabajo, es un lugar donde ves que puedes cambiar cosas, acompañar procesos que marcan un antes y un después en la vida de las personas. Y cuando ves esos pequeños logros, esas puertas que se abren… ahí es donde encuentras la fuerza, siempre.