El Concello de Vilaboa ha solicitado a la Xunta de Galicia la incorporación de una motobomba ligera de uso urbano para su agrupación de Protección Civil, una petición que nace de una necesidad real y urgente como es mejorar la capacidad de respuesta ante emergencias en un municipio con características geográficas muy particulares y una alta carga de intervenciones.
La solicitud, dirigida a la Dirección Xeral de Emerxencias e Interior, cuenta con el respaldo de los 17 voluntarios que forman parte del equipo local, muchos de ellos con experiencia profesional en distintos servicios de emergencia. El Concello destaca que se trata de un recurso "imprescindible" debido a la orografía de Vilaboa, su dispersión poblacional y el gran número de servicios que se atienden a lo largo del año.
De hecho, solo en lo que va de 2025, Protección Civil de Vilaboa ha tenido que actuar en más de 70 emergencias que requerían el uso de un vehículo especializado. "Tenemos una agrupación que funciona de forma ejemplar", afirma el alcalde, César Poza, quien asegura que el reconocimiento por parte de otras administraciones, como la Consellería de Medio Rural, es habitual tras cada intervención, especialmente durante los incendios forestales del pasado verano.
El tiempo medio de respuesta de esta agrupación local es de apenas 8 a 10 minutos, lo que permite actuar con rapidez ante incendios, rescates o accidentes de tráfico. Un servicio que, además, evita colapsar al único retén de bomberos de la comarca. En contraste, los parques de bomberos más cercanos, como el de Bueu, tardan como mínimo 35 minutos en llegar, y desde Mos (GES), los tiempos superan los 40 minutos.
Vilaboa tiene una superficie de 39 km² que combinan mar, monte y zonas urbanas, con altitudes que van desde el nivel del mar hasta los 660 metros, lo que complica el acceso en muchos puntos. A esto se suma una masa forestal que cubre más del 80% del territorio, buena parte sin uso y con una alta carga de combustible vegetal, lo que incrementa el riesgo de incendios.
El municipio acoge a cerca de 6.000 vecinos distribuidos en cinco parroquias y una treintena de barrios dispersos. Además, cuenta con infraestructuras industriales con riesgo de incendios (como Connorsa, Shelter-Lirón, fábricas de muebles o desguaces), tres gasolineras y varias vías de alta densidad de tráfico, como la AP-9, N-554, N-550 y la A-57.
Todo ello se traduce en un elevado potencial de emergencias. Un ejemplo claro fue el gran incendio de Santa Cristina del verano pasado, que alcanzó el nivel 2 y arrasó 80 hectáreas de terreno. Situaciones como esta evidencian la necesidad de reforzar los recursos locales.
La motobomba solicitada no se usaría solo en verano. Sería una herramienta versátil, útil también en casos de inundaciones, tormentas, accidentes de tráfico con atrapados o rescates de diversa índole, durante todo el año.
En la actualidad, Protección Civil de Vilaboa trabaja con dos vehículos: un turismo con 23 años de antigüedad y una Pick Up de 12 años que lleva instalada, de forma artesanal, una pequeña motobomba de 500 litros. "Estamos bajo mínimos para el volumen de emergencias que gestionamos", advierten los voluntarios.
Por eso, el alcalde César Poza dice a la Xunta que "necesitamos su colaboración para dotar a nuestro equipo de un medio tan necesario como esta motobomba, que garantizaría una mayor seguridad para Vilaboa y facilitaría enormemente la labor de nuestros voluntarios, que ya están demostrando día a día su compromiso y eficacia".