"Antes morir de pie que vivir de rodillas"

18 de febrero 2013
Actualizada: 18 de junio 2024

"Antes morir de pie que vivir de rodillas". Sinónimo de lucha, de rebelión ante un destino oscuro. Frase célebre que muchos atribuyen erróneamente al "Che" Guevara, que en realidad hizo una variante de la original al decir: "Prefiero morir de pie a vivir arrodillado". De esa versión más reconocida y utilizada la autora fue una española legendaria, Dolores Ibárruri "La Pasionaria", presidenta del Partido Comunista de España, de nombre real "Isidora", que la pronunció durante la Guerra Civil, cuando el "Comandante" tenía alrededor de 7 años.

Claro que otras fuentes señalan que "La Pasionaria" pudo haberla tomado prestada de Benito Juárez, ex-presidente de México en el siglo XIX, el cuál citó literalmente: "Es mejor morir de pie que vivir de rodillas", mientras que otros la atribuyen a uno de los líderes de la revolución mexicana, Emiliano Zapata, quien a su vez la habría encontrado escrita en un muro, o al periodista y político cubano José Martí.

Sea como sea y quién sea el autor de la frase, no teman que no hablaré de guerras, guerrillas ni siquiera batallitas...Bueno, de esas puede que sí, al fin y al cabo de "batallitas" se componen muchas de las historias de nuestro día a día.

Porque "batallitas" son las que lleva viviendo el Pontevedra de un tiempo a esta parte. "Batallitas" que llevan al club a una deriva constante, a deambular dando bandazos hacia no se sabe qué incierto destino.

Y es que lo peor que le puede suceder a una entidad deportiva es que su masa social, sus seguidores, pierdan la ilusión, dejen de interesarse por el presente y futuro del club...y camino de eso vamos, a pasos acelerados, sin que a nadie de los que ¿gobiernan? actualmente la nave parezca importarles.

Con jugadores y empleados sin cobrar desde mediados de noviembre. Con presuntas campañas de socios de segunda vuelta limitadas a un cartel sin mayor repercusión, basadas en la "luminosa" idea de dividir a la mitad la cuota anual, sin mayores alicientes. Con un alarmante descenso jornada a jornada del número de espectadores en Pasarón, sin que se intente al menos la más mínima acción para atraer público. Y con una trayectoria deportiva errática, no sólo da la sensación de falta de ideas, ganas, intención y recursos para enmendar el panorama, si no que a ninguno de los "figurantes" actuales parece importarle lo que pase ni a dónde conduce todo ésto al club.

Quedan dos días para el 20, fecha fijada por quien hasta ahora parecía postularse como candidata a ocupar el sillón presidencial, para adoptar una decisión definitiva sobre si asumiría el timón o no. Sólo dos días que sin embargo me apuntan podrían sufrir un nuevo aplazamiento y seguir posponiendo un relevo que se antoja ya no necesario, si no imprescindible.

Lupe Murillo, sea ella o cualquier otro que decida dar el paso al frente, debe hacerlo cuanto antes. La situación del Pontevedra no admite más demoras, a riesgo de que se convierta en irreversible. Quien asuma el timón que lo haga contando con el respaldo unánime de todos los que quieren al Pontevedra, y no me refiero a los advenedizos de nuevo cuño.

Por delante el primer e imprescindible reto es aunar esfuerzos y voluntades. Conseguir que volvamos a sentirnos orgullosos de nuestro club, independientemente de la categoría deportiva en la que milite. En definitiva, que podamos mirar el futuro con al menos un moderado optimismo y la ilusión de regresar al lugar que por historia nos corresponde.

Cualquier cosa menos el profundo agujero actual. Cualquier cosa antes que morir, pero no ya de pie, si no como lo estamos haciendo actualmente, de rodillas y avergonzados.

18.02.2013