Las crines, un relato bellísimo de Marc Colell sobre la soledad y los silencios

22 de marzo 2026

Collel convierte este libro, ganador del Premio Café Gijón 2025, en una belleza literaria marcada por la soledad y el silencio

Las crines (Marc Colell, Siruela Nuevos Tiempos, 2026)

Este libro, ganador del Premio Café Gijón 2025, tiene algún enigma, muchos silencios y mucha soledad. Y la escritura de su autor, Marc Colell, una belleza que conmueve. Así, sin miramiento alguno. Vamos por partes.

Me atrevo a adelantar al lector que los enigmas le acabarán resultando irrelevantes. Desconocemos los motivos que llevan al protagonista de esta historia a aceptar la oferta de una amiga y pasar una temporada en La Magnolia, una finca en La Pampa de la que ella es propietaria. Intuimos alguna cosa de lo que le va comentando –es exigencia de ella, la única como contraprestación al préstamo– pero poco más sabemos de él, ni siquiera llegaremos a saber su nombre. No se preocupe ni alarme el lector, no lo necesitará. La belleza de las páginas, pocas y suficientes, le compensará la ausencia de razones y detalles preexistentes.

Ese viaje, físico y mental (¿qué viaje no lo es? Lo son hasta esos que llamamos de desconexión o placenteros), es el argumento principal de la novela y la carta, su solución formal. El único condicionante que ella le impone es que le narre su día a día en su finca. Con sus escritos nos hace, a ella, a todos, conocedores de su proceso.

El silencio es el de la Pampa, tosca, descomunal e inhóspita. En ella, el protagonista, explorador novato ante territorio desconocido, se encoge todavía más, poco amigo de la vida social. Los cantos de los búhos, los cuchicheos de las perdices o los ruidos de los roedores alteran el estruendoso silencio, ideal para alguién que busca alejarse de su pasado pero al que le cuesta entender cómo es el lugar donde se ha instalado, cómo es su naturaleza y qué relaciones puede llegar a tener con sus pocos vecinos, movidos por la curiosidad ante el recién llegado.

Los pampeanos que alteran la soledad del protagonista son descritos de manera concisa y justa para qué entendamos las razones de su presencia y las influencias del territorio. Los Urrutia, estancieros dueños de tierras y vidas, Don Emilio y su hija Rosita, la familia que se encarga del “pasto y la pileta”, la doctora Rossini, el niño Santino, hasta los chinos propietarios del supermercado, todos ellos ven sus vidas y quehaceres concernidos por el territorio, un espacio monótono, en el que todo es lejano e inalcanzable a la vista.

Narrando sonidos y silencios, Colell construye un relato conmovedor y bellísimo en el que los enigmas ceden ante el territorio, los silencios y la soledad. Una joya.