En memoria de un gran compañero: Juan Diéguez Paz

13 de septiembre 2025

José Corral recuerda en este obituario a Juan Diéguez Paz, "Guardia Civil con mayúsculas" que dejó tras de sí una estela de compañerismo, profesionalidad y humanidad

Hoy nos toca despedirnos de alguien que no solo fue parte de nuestras vidas, sino que las enriqueció con su presencia. Juan Diéguez Paz, Guardia Civil con mayúsculas, ha emprendido su último viaje, dejando tras de sí una estela de compañerismo, profesionalidad y humanidad que permanecerá indeleble en quienes tuvimos el privilegio de conocerle.

Ingresó en la Guardia Civil en 1969, y tras sus primeros destinos —entre ellos el Puesto de Arcade, donde también encontró el amor de su vida, Maruchi—, se incorporó a la Comandancia de Pontevedra. Allí, en la Unidad Orgánica de Policía Judicial, desarrolló la mayor parte de su carrera, en tiempos en los que el trabajo se hacía con escasos medios pero con una entrega absoluta. Juan fue ejemplo de seriedad, de buen hacer, y de esa preocupación genuina por sus compañeros que no se aprende en las academias, sino que nace del corazón.

No necesitamos revisar su hoja de servicios para recordar su legado. Basta con mirar a nuestro alrededor y ver cuántos lo evocamos con cariño, respeto y admiración. Su figura marcó una época, y su recuerdo seguirá vivo en cada conversación, en cada anécdota compartida, en cada gesto de compañerismo que él nos enseñó.

Hoy, al despedirlo, evocamos con emoción las estrofas de la versión castrense de 'La muerte no es el final', himno de homenaje a quienes nos precedieron en el camino y que resume el sentimiento de todos nosotros: la certeza de que quien ha entregado su vida al servicio y a la amistad nunca se apaga del todo en la memoria de los suyos.

En este momento de dolor, acompañamos con todo nuestro cariño a Maruchi, su esposa, y a sus hijos, con la seguridad de que el ejemplo y el recuerdo de Juan seguirán presentes, iluminando nuestras vidas y nuestra memoria.