Frente a la ignominia, justicia

14 de mayo 2026

Marica Adrio defiende la trayectoria profesional y humana de Víctor Pedreira Crespo y celebra que, tras 17 años de litigio, la Justicia haya reconocido la persecución política

Aunque tarde, se ha hecho justicia. Me alegro muchísimo por Víctor Pedreira y su familia. Víctor Pedreira es un médico psiquiatra, hoy jubilado, que ha sido y es de reconocido prestigio gracias a su preparación y buen hacer, además de amante de su profesión, humanista y por tanto solidario.

"El político pone las ideas y se tiene que rodear de un buen equipo técnico". Ideas aparte, entiendo que los técnicos, si conforman un buen equipo, se pueden mantener sea uno de una ideología o de otra; pero respeto totalmente que cada político cambie el equipo cuando llegue al poder y ponga al que considere competente y de su confianza. Dicho esto, lo que ya no entiendo, ni comparto, es la persecución y defenestración de los que han formado parte de un equipo   político, como ha sido el caso de Víctor Pedreira, degradándolo de su jefatura de servicio, la cual desempeñaba con éxito y apoyo de sus compañeros y equipo. Fue como un aviso a navegantes: si alguien forma parte de equipos en gobiernos del PSdeG-PSOE será degradado inmediatamente de su puesto profesional adquirido por su valía y capacidad. No sorprende, actualmente estamos viviendo la degradación y persecución al adversario de izquierdas, con bulos y  desinformación, viéndolo como enemigo y pretendiendo que la sociedad lo vea así. Cosa distinta sería una crítica con argumentos que se pudiera convertir en diálogo y debate enriquecedor para  la política y para la sociedad.

Después de 17 años de litigio, la Justicia ha reconocido el daño moral causado por el Sergas. El Juzgado de lo Contencioso-Administrativo número 1 de Pontevedra dictó auto de firmeza el 9 de abril de 2026, ratificando la condena a la Consellería de Sanidade por los daños morales ocasionados a Víctor Pedreira Crespo, antiguo Jefe de Servicio de Psiquiatría del Complejo Hospitalario de Pontevedra (CHOP), reconociendo que su cese y posterior sustitución responde a "una desviación de poder".  El 22 de marzo de 2009,  tras la llegada del PP a la Xunta de Galicia y el fin del Gobierno bipartito (PSOE-BNG), al que se llegó con una campaña de difamación y bulos contra el presidente Touriño que todos recordarán (sillas, vehículo…). Cuando no hay propuestas ni programa y no se puede atacar por la buena gestión política, se utilizan malas artes.


Como Víctor Pedreira había ocupado el cargo de subdirector xeral de Salud Mental y Drogodependencia en el Gobierno bipartito, le comunicaron dos notificaciones simultáneas: el cese como subdirector xeral, lo cual es totalmente comprensible (cada conselleiro/a tiene derecho a nombrar su equipo); y también recibe el cese como jefe de Psiquiatría del CHOP, plaza que ocupaba en propiedad desde 1982. El cese como jefe de Psiquiatría del CHOP fue declarado nulo de pleno derecho por los Tribunales años después, al no respetar la excedencia especial por ejercicio de cargo público y carecer de cualquier motivación técnica.  A partir de ese momento, fue reintegrado a su servicio, pero no como jefe titular, sino en comisión de servicios. En 2012 fue convocado un proceso selectivo para cubrir la Jefatura que Víctor Pedreira desempeñaba de forma provisional. Una verdadera pantomima, llena de irregularidades, para concederle la plaza al candidato de la gerencia y relegar a Víctor Pedreira a la categoría de adjunto. La sentencia de primera instancia ratificada por el  Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG) en 2017 señala que la actuación de la Comisión de Evaluación vulneró los principios de igualdad, mérito y capacidad, y se refiere a una desviación de poder en un contexto de arbitrariedad y favoritismo. Pese a la firmeza de la sentencia, el Sergas no la ejecutó inmediatamente, alegando que Pedreira ya estaba jubilado, teniendo que dictar el Juzgado un auto de ejecución obligando a repetir la elección con un tribunal independiente y plural en el que Víctor Pedreira fue reconocido finalmente como legítimo ganador, restituyéndolo en sus derechos económicos y en su cargo con efectos retroactivos.

El calvario que han vivido Víctor y su familia solo lo saben ellos, pero el daño lo causaron también a la gestión del servicio y a los pacientes.

No todo vale, la salud es fundamental, y la salud mental es esencial para una vida plena. "No hay salud, sin salud mental". Gracias a profesionales como Víctor Pedreira por cuidar de la salud con su buen hacer y su formación más que acreditada. Y espero que siempre, en la jefatura de servicios de las distintas unidades, premie la excelencia y no los favoritismos. "La salud pública no se vende, se defiende".

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