La única provincia española que importó de manera inteligente el modelo americano, entre otros, de capitalidad ha sido la de Pontevedra. Su estructura de distribución territorial de los distintos niveles de la administración pública es un claro ejemplo de ello, manteniendo la capital política y administrativa en la ciudad de Pontevedra, de la misma manera que la capital del Estado de Nueva York es Albany, con una población esta última un poco mayor que la de la ciudad del Lérez, con 97.750 habitantes. Una urbe es capital por algo, no se elige de forma aleatoria, y la rica historia de Pontevedra justifica sobradamente su actual estatus de ciudad/capital, con una situación geográfica envidiable y unas infraestructuras y nuevos servicios de la administración que potencian dicha capitalidad.
Sin entrar en rivalidades que entiendo superadas, la duplicidad de servicios tanto en Vigo como en Pontevedra demuestra la bicefalia de la que hablamos, y ambas urbes son perfectamente complementarias, creciendo las dos ciudades en los últimos años en población y tamaño, aunque sus realidades socioeconómicas en algunos aspectos sean diferentes pero necesarias, de las cuales se beneficia toda la provincia.
Los dos núcleos urbanos tienen sus respectivos campus universitarios, sus áreas sanitarias, en ambas ciudades estaciona el AVE, sus modernas intermodales de autobuses y tren, etc. Así podríamos seguir sin parar de contar servicios de los que se beneficia toda la población de la turística provincia de las Rías Baixas.
En contra de lo que pudiera parecer y a pesar de su cercanía, la capital provincial crece y se desarrolla en una dirección, eso sí, pero evoluciona y avanza con los tiempos al igual que la vecina ciudad de Vigo. Austin/Houston o Washington/New York son solo dos claros ejemplos de entre otros muchos, en donde gran parte de las capitales de los estados de los EEUU son menores en tamaño y población, pero no en importancia, en relación con la capital económica del territorio.
En definitiva, ha sido la provincia de Pontevedra la única del estado español que ha sabido interpretar de manera inteligente la complementariedad que hay entre la capital política/administrativa, que es Pontevedra, y la ciudad económica e industrial, que es Vigo; algo de lo que debemos presumir y estar orgullosos todos los pontevedreses.
Ambas ciudades, con sus peculiaridades, dan identidad a toda una provincia. Sí es cierto que este modelo de capitalidad se da en otras ciudades españolas, pero ya hablaríamos de cabeceras de autonomías. Sin olvidarnos de la importancia que juegan los puertos de Vigo y Marín. En definitiva, una provincia con una bicefalia para casi todo.