Títeres con cabeza Vigilancias culturales # 4, 2026

08 de marzo 2026

Esta semana hablamos de… Escuchar conversaciones, por José Ma. Cumbraos, con referencias a Rebecca West y Virginia Woolf

Esta semana hablamos de…

 

Escuchar conversaciones

Javier Aznar y Esther García Llovet tienen una conversación deliciosa en el Hotel Jorge Juan, un podcast que escucho con poca frecuencia, solo cuando el invitado me atrae de verdad, sin tapujos. Y posiblemente esté cometiendo un error.

Recuerdo algunos episodios inolvidables: uno con Leila Guerriero hablando de la estancia de Truman Capote en la Costa Brava para acabar A sangre fría y regresar con sus cisnes; otro con Enric González, en directo, maravilloso; otro con Manuel Vicent, hablando del Café Gijón; uno con Milena Busquets, culta y engolada, con Mauricio Wiesenthal, un torbellino, con Antoni Daimiel, casi sin hablar de baloncesto…

Es fácil entrar a la charla con García-Llovet y ensimismarse. Es imparable y se le nota cómoda, en su salsa. Habla de literatura (de una conferencia de Bolaño en Madrid en los 90, de Joseph Roth, de Nicolá Lagioia, de Leila –siempre Leila, nadie cuenta las cosas más normales como ella es capaz–), de caminar por Madrid, del edificio Torres Blancas y otras arquitecturas contemporáneas, de la serie How with John Wilson (genial y semi desconocida) y sobre todo asume lo vicioso que le resulta escuchar conversaciones ajenas para crear personajes y diálogos. Una delicia.

Esther García Llovet
Esther García-LlovetJosé Mª Cumbraos

Virginia Woolf y Rebecca West, en marzo y siempre

Las casualidades de la vida hacen que comience marzo leyendo a Rebecca West (Cordero gris, halcón negro, Reino de Redonda) después de cerrar, a finales de febrero, las tapas de Una habitación propia, ensayo de Virginia Woolf, transcripción de dos conferencias impartidas por la autora en Inglaterra en 1928.

Es un libro furibundo, inteligente, culto y realista. Woolf recorre el papel de la mujer como escritora a través de los siglos y analiza cómo su rol siempre fue el que el hombre le permitió, siempre alejado de todo lo que fuese creatividad artística. Sus palabras rezuman una furia contenida y una absoluta modernidad.

Dedica algunas de ellas a su amiga Rebecca West, tildada por algún hombre de "feminista acabada" por llamarle esnob a otros. Ni en su vida ni en su literatura hay rastro de ello y sí mucho de mujer comprometida, adelantada y valiente: en su libro recorre los Balcanes en el período de entreguerras para explicar esa parte de Europa y tomar partido por la humanidad y frente al nazismo.

Aunque nada tenga que ver la República de las Letras de 1928 con esta actual, las luchas feministas, las de todos, siguen siendo necesarias para enfrentar a esos y esas cavernícolas –que por incomprensible que parezca también existen– por cuyas cabezas de chorlito jamás pasaría la idea de leer a Woolf y West. Ellos/as se las pierden.

Rebecca West
Rebecca WestJosé Mª Cumbraos