¿Dónde nació Colón?

A Asociación Cultural Celso García de la Riega recupera este artículo de 1902 en el que el autor analiza el origen de Cristóbal Colón

Correspondencia Gallega 18 Julio 1902

Un Remitido

¿DÓNDE NACIÓ COLÓN?

Sr. Director de La Correspondencia Gallega

Muy señor mío y de mi distinguida consideración: me apresuro a dar a usted las más expresivas gracias por la benevolencia con que me ofrece las columnas de su ilustrado periódico para contestar a un artículo del señor don Leopoldo Colombo y Autrán, inserto en el no menos ilustrado Diario de Cádiz, relativo a la cuna y linaje del insigne descubridor del Nuevo mundo, Cristóbal Colón; ofrecimiento que utilizo desde luego, a pesar de lo molesto y de lo difícil que es concretar en pequeños artículos periodísticos semejante cuestión; que presenta multitud, de aspectos interesantes y que, por lo mismo, requiere un voluminoso libro donde se puedan contrastar y aquilatar, ya por separado y comparativamente; ya en conjunto, los innumerables datos y raciocinios aducidos y apreciados, por los diversos historiadores, y críticos en apoyo de opuestas opiniones. Me limitaré, pues, a examinar brevemente el punto tratado por el Sr. Colombo y Autrán, descendiente, directo del mismo tronco, en una de cuyas ramas, a su juicio, floreció el famoso nauta.

Yo no sé si el mencionado señor y sus antepasados, más o menos próximos, protestaron a raíz de la publicación de los infinitos libros que en España y en el extranjero se han dedicado a resolver el problema que origina las presentes cuartillas porque, a la verdad, no deja de ser extraordinario el hecho de que numerosos escritores de distintas naciones se hayan impuesto toda clase de desvelos y hayan hecho —gemir tantas prensas— acerca de la materia, sin hallarse enterados de que el Sr. Colombo y Autrán o sus antecesores, poseían los datos y documentos necesarios para considerar resuelto, para siempre y sin apelación, ese punto histórico que ha ocasionado tantas dudas y tantas disensiones. El Sr. Colombo y Autrán o sus antecesores debieron presentar oportunamente su alegato, no con la ocasión del artículo escrito por el inteligente y malogrado Areal, sino ante las Academias, ante el Municipio de Génova que dedicó un artístico monumento a Colón como hijo de la ciudad, o ante el Presidente de la República francesa, uno de cuyos antecesores expidió expresivo decreto autorizando el alzamiento, por suscripción nacional, de otro monumento en Córcega a Cristóbal Colón, a quien los abates Casanova y Perreti y el prefecto Giuboga habían declarado hijo de Calvi, ciudad de dicha isla.

La opinión de que el gran navegante perteneció a la familia de los nobles Colombo de Cúccaro está completa y justificadamente desechada: bastaría citar las siguientes frases del ilustre escritor italiano Bossi «¿Cómo puede creerse que este mismo hombre (Colon), que en sus más crueles adversidades se veía incesantemente, zaherido por sus enemigos a causa de la oscuridad de su cuna, no replicase a éstas injurias declamando su origen si descendía en efecto de los señores de Cúccaro, Conzano y Rosígnano, circunstancia que le hubiese dado el más alto crédito con la nobleza española?» A esta atinadísima observación hay que añadir la siguiente: ¿Y como es posible, que en la escritura de fundación del mayorazgo de su casa y estado, que procuró rodear de prestigio e importancia, no hubiese aludido, siquiera indirectamente, a ese supuesto noble origen?

Pero el Sr. Colombo y Autrán aduce como testimonios de su afirmación, a D. Fernando, hijo natural e historiador de Colón, a López de Gómara y a Fernández de Oviedo, Cuanto al primero y al tercero la cita resulta equivocada; D. Fernando afirma, por el contrario que su padre, «quiso que fuese desconocido e incierto su origen y patria», y añade que reducido al latín, su apellido es Colonnus; entre otras indicaciones que sería prolija enumerar, hace la de que verifico un viaje a Génova; y pueblos próximos, sin que hubiese obtenido antecedentes de familia, concluyendo por declarar «que le parece mejor con empezar desde la gloria del Almirante que ir escudriñando si su padre fue mercader o cazador de colatería», es decir, de familia noble... ¿Qué mejor ocasión que esta para citar la prosapia de los señores de Cúccaro? Cuanto a Gonzalo Fernández de Oviedo, primer cronista de Indias, se limita a consignar que «unos dicen que Colón nació en Nervi, otros en Saona, otros en Cugureo, lo que más cierto se tiene», frase que revela haber realizado indagaciones infructuosas, y detalle importante tratándose del primer cronista oficial del mundo descubierto por Colón, pues claro es que habría de extremar sus gestiones para cumplir cabalmente su obligación, sin que hubiera podido lograrlo.

De López de Gómara, escritor muy posterior y bastante desautorizado por las fábulas que admitió y propagó en su obra, solo cabe decir en este punto lo que del ilustre Herrera; ambos tuvieron que inclinarse al criterio dominante a la sazón, esto es, al natural deseo de las linajudas y soberbias familias que se habían enlazado a la de Colón, muy violentamente por cierto, encaminado a dar a éste una extirpe de la misma altura. Más para formar juicios acerca de la vida del insigne marino, tan solo deben tenerse en cuenta los escritores contemporáneos, pues de los posteriores, con excepción de los casos demostrados con documentos, en el cual no se encuentra el de la cuna y linaje de Colón, no es posible admitir afirmaciones conjeturales.

Esto mismo sucede con respecto a las genealogías nobiliarias, que es preciso mirar, con mucha prevención. Yo no dudo de que el Sr. Colombo y Autrán descienda del caballero obsequiado con mercedes por el emperador Otón en el siglo décimo; pero me será lícito presumir que el nombre del primer Almirante de Indias fue ingerido con cierta ligereza en ese árbol genealógico y para ello considero las «siguientes razones:

1.º De ser exacto ese parentesco, no existiría discusión acerca de la materia; 2.º No se hubiera verificado en Córcega una información parecida a la de que habla el Sr. Colombo y Autrán con respecto a los treinta y cuatro testigos conformes en que Colón fue hijo del señor de Cúccaro; porque el prefecto de aquella isla, Mr. Giubega, declara que tuvo en su poder la partida de bautismo de Cristóbal Colón, nacido en Calvi, y varios vecinos de la misma ciudad atestiguan que habían visto y leído la misma partida en el libro parroquial ¿Quién habría de contradecir, ni para qué, en el acto testifical, las declaraciones de unos y otros? Esto de las informaciones en genealogías nobiliarias resulta ineficaz. 3.º Al extinguirse en 1578 la línea masculina de Colón, se originó un famoso pleito en quo se presentó reclamando el título do Duque de Veragua un Baldassare Colombo, de Cuccaro, el cual ni siquiera pudo demostrar él más leve parentesco con los Colon mal aconsejado sin duda, creyó que lo bastaba presentar un árbol genealógico con la compañía de una información aparatosa. Y 4º El absurdo de que Cristóbal Colón y sus hermanos Bartolomé, Juan, Diego y Blanca se hubiesen ido escurriendo sucesivamente del hogar paterno de los señores de Cúccaro, dándose luego la satisfacción de ocultar su noble origen; bien es verdad que las historias que corren acerca de la vida de Colón abundan en semejantes incoherencias. Más todavía; me atrevo a afirmar que el árbol genealógico del Sr. Colombo y Autrán, no incluye a dicha Blanca Colón que pasó al montón anónimo de las gentes, casada con un salchichonero.

Me parece que lo escrito basta para dejar las cosas en su lugar. Mucho se me ocurre que añadir, pero no lo consiente la brevedad con que en la prensa diaria deben de ser presentados estos detalles de una magna cuestión. Concluiré recordando que se disputan la gloría de haber sido cuna de Colón los siguientes pueblos: Génova, Saona, Cúccaro, Nervi, Cogoleto, Plasencia, Albizola, Oneglia, Finale, Cosseria, Chíavari, Bugliasco, Quinto, Módena, Terra Rossa, Pradello, Calvi y algún otro. Ninguno presenta títulos, ya no digo definitivos, ni siquiera aproximados a la eficacia; ninguno presenta juntos los apellidos Colón y Fonterosa, a que se refieren los de Pontevedra en la generación anterior a la del Almirante. Los comentarios que se ofrecen con tal motivo requieren un libro.

Las dos familias de Colón, la legítima y la de Doña Beatriz Enríquez, a principios del siglo XVI no sabían de donde era natural el jefe de ambas. Hay escritor que, en vista de documentos oficiales de Venecia, deduce que fue griego. El sabio, cosmógrafo italiano Toscanelli a quien consultó Colón su magno proyecto por mediación de otro italiano, Giraldi, trata al gran navegante de portugués. Aun hay mucho que decir y que estudiar.

Celso García de la Riega. Julio 16 de 1902.