El PXOM (Plan Xeral de Ordenación Municipal) de Pontevedra lleva 29 modificaciones y data del año 1989. Con el actual plan se humanizó la ciudad, creando nuevos espacios urbanísticos como A Parda o Valdecorvos, la ampliación pendiente del polígono industrial de O Campiño, el nuevo polígono comercial de O Vao —con la instalación de multinacionales— o el futuro nuevo parque de la ciudad, que será el de mayor extensión con una superficie de 34.000 metros cuadrados en la zona de A Parda.
Todo lo anteriormente citado es un claro ejemplo del poco margen político que tienen los dos líderes de la oposición en Pontevedra. Tanto el PSOE como el Partido Popular carecen de un modelo urbano que sea distinto y alternativo al del BNG de Miguel Anxo Fernández Lores. Los líderes de la oposición, Iván Puentes y Rafa Domínguez, proponen que la avenida Reina Victoria sea semipeatonal o peatonal; pero, aparte de esta propuesta puntual, la pregunta sería: ¿tienen ambos candidatos un proyecto urbanístico y alternativo al modelo actual de ciudad de cara al futuro?
Si de lo que se trata es de señalar que hay un desgaste de Fernández Lores tras 27 años al frente de la alcaldía, se puede entender; pero no hay un desgaste del modelo de ciudad, sino del candidato nacionalista. La ciudad de Pontevedra se convirtió en estos años en una urbe con calidad de vida en la que se celebran distintos eventos culturales y deportivos de ámbito nacional e internacional. Es destino turístico y de peregrinos a través del, cada vez más de moda, Camino Portugués, con la aparición de nuevos albergues de iniciativa privada que se suman al albergue público de la Xunta. ¿Hay una alternativa de modelo de ciudad y de todo lo anteriormente expuesto por parte del candidato conservador y del socialista?
Los nacionalistas también son conscientes de que, en las municipales, tienen un porcentaje de voto potencial y prestado tanto del electorado del PSOE como del Partido Popular; votantes que, en unas elecciones generales, apoyarían a sus respectivas formaciones políticas. Si de lo que se trata es de implementar la misma política continuista y de modelo urbano que la del BNG, pues como se suele decir: “entre la imitación y el original, me quedo con el original”.
Hay que reconocer a Rafa Domínguez que, en esa misma línea, recuperó la prestigiosa Bienal Internacional de Arte, a la cual le dio la espalda la Diputación socialista de Carmela Silva y que colocó a la ciudad de Pontevedra en el mapa. ¿Qué logro se le conoce a Iván Puentes? Este hace oposición en los plenos solo al Partido Popular, sacando a colación cuestiones de la política nacional que no vienen al caso. Su apoyo incondicional al BNG para nada benefició al PSOE local, aunque el concejal socialista tiene un buen dominio de la comunicación. Esto último es irrelevante para los votantes y no se traduce en un modelo urbano alternativo en sus propuestas en el pleno del Concello, sencillamente porque no lo tiene, salvo su promesa de reabrir Reina Victoria con un apoyo a los nacionalistas a cambio de nada.
De hacerse un nuevo PXOM, este debería proyectar la misma línea de crecimiento que experimentó Pontevedra a partir de finales de la década de los 80 y que dio lugar al actual modelo urbano, el único posible. Es cierto que el actual alcalde puede sufrir un cierto desgaste —algo normal, ya que lleva en el cargo desde el año 1999—, pero de producirse un difícil e hipotético cambio, todo apunta a día de hoy hacia los conservadores. Una encuesta de Sondaxe para las municipales, con fecha de mayo del año 2025, situaría en porcentaje y número de concejales a los populares con un 41,0% (11), al BNG con un 32,7% (9) y al PSdeG-PSOE con un 17,8% (5).
El actual modelo de ciudad sigue primando sobre todo lo demás, independientemente de los posibles pactos posteriores entre nacionalistas y socialistas en las próximas municipales, que no dejarán de ser más de lo mismo, pero con matices, como viene siendo tradicional en la política local pontevedresa.