Autobombo con dinero público y generar conflicto donde no lo hay

17 de xullo 2026

La absurda disputa entre el Concello y la Diputación de Pontevedra, en relación con la no asistencia del alcalde capitalino a la celebración del tercer aniversario de los conservadores al frente del ente provincial, no deja de ser una pataleta de protagonismo del señor Lores. Es una acción muy calculada por su parte con el único fin de salir en los medios de comunicación sin motivo aparente alguno, cuando, según la Diputación Provincial, este organismo invirtió en Pontevedra 28 millones de euros en sus dos primeros años del actual mandato, más otros previsibles 80 millones a corto plazo.

La gran reforma de la que está pendiente el Convento de Santa Clara (con todos sus problemas burocráticos y de plazos), así como la pasada edición de la Bienal Internacional de Arte, son solo dos ejemplos de lo que en su día no realizó la Diputación gobernada en su momento por los socialistas. Ello no justifica la celebración de unos actos de aniversario por parte del presidente de este organismo, Luis López, que se sufragan con el dinero de los contribuyentes, algo de lo que tampoco está exento el Concello de Pontevedra.

Tanto Luis López como Anxo Fernández Lores son políticos cuya dedicación es gestionar el dinero público de todos los pontevedreses. La celebración de determinados eventos institucionales sirve solo para una mayor exaltación del político de turno, llámese Luis López, Anxo Fernández Lores o cualquier otro. De lo que se trata es de gestionar lo mejor posible y con responsabilidad el dinero público, estableciendo prioridades que beneficien de manera directa a los pontevedreses y a los 61 concellos que componen la provincia.

Las disputas del alcalde de Pontevedra y del presidente de la Diputación deben estar totalmente al margen de las instituciones que presiden, porque sus ciudadanos, incluyendo a sus propios votantes, entienden que no los pusieron al frente de estos organismos para satisfacer sus egos personales. Ni estas instituciones públicas son suyas, ni tampoco los presupuestos que manejan, que pertenecen a los pontevedreses.

Los propios medios de comunicación locales muchas veces se encuentran en la obligación de emitir noticias que les transmiten los gabinetes de comunicación de las instituciones locales, que solo sirven para satisfacer el ego del político de turno. Ambas partes lo saben ("es la comunicación", decía algún dirigente nacional del Partido Popular).

Luis López, Anxo Fernández Lores, Iván Puentes o Abel Caballero pertenecen a los aparatos de sus respectivos partidos y son expertos en edulcorar la gestión política, creando conflictos domésticos entre administraciones donde no los hay con el único y exclusivo fin de estar permanentemente en los medios. Son conscientes, como veteranos que son, de que esto produce un hartazgo en el electorado.

El populismo de Abel Caballero con la Diputación y las ficticias disputas entre administraciones, creadas de forma artificial entre instituciones por parte, en este caso, del alcalde de Pontevedra, solo sirven para generar protagonismo por unos días en los interesados y poco más.

No son los medios de comunicación, sino la Diputación de Pontevedra, la que busca generar información en torno a un aniversario que hasta ahora no existía con el único fin de encumbrar a su presidente. Este es un mal de todos los cargos públicos que quieren estar permanentemente en el foco mediático, algo que hago extensible al alcalde de Pontevedra, quien usa la supuesta discriminación inversora de la Diputación con la capital de la provincia con el único fin de no asistir a un acto de la citada institución, aunque él mismo dijera lo contrario en los medios con un argumento ya muy viejo para justificarse. Tal para cual.

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