El cambio climático en Francia

10 de xuño 2026

Rafael FJ Ríos sostiene que la inmigración masiva, ilegal y descontrolada constituye el mayor cambio social en Europa y especialmente en España

No conozco más cambio climático que la inmigración masiva. En lugar de que desaparezca la playa de la Lanzada lo que va a desaparecer bajo este tsunami es nuestra sociedad tal como hoy la conocemos. Se abre, mejor dicho, se cierra, un futuro que es una gigantesca incógnita. Desconozco qué camino emprenderemos ante la inmigración de millones de personas, un número del que tenemos desconocimiento absoluto hoy -el Estado no ejerce control de quiénes y cuántos entran-, y tendremos sin dudar desconocimiento absoluto mañana también: la burocracia política se esconde en todos los hechos fundamentales de la vida de una Nación. A causa de una regularización masiva la ciudadanía queda entonces ante el cambio de clima social más radical que habremos vivido: entre 2 y 4 millones de personas (750.000 más tres o cuatro hijos o parientes), más la que venga después, puesto que en el sur de Europa van cerrando grifos.

Inmigración masiva, ilegal, sin control, en un país que tiene un paro juvenil de órdago, un paro general propio de una sociedad estática, intervenida, funcionarial, sobre la que cae una avalancha de gente encima de la Deuda hoy cercana ya a los 1,8 billones de euros, que tiene sus raíces en la incompetencia política y en la hostilidad general al saneamiento de las Cuentas Públicas. Esta Deuda está basada en el despilfarro del gasto político y de la limosna pública que lleva años en continuo crecimiento mientras va socavando los cimientos de la economía. Todo ello unido se convierte, primero, en un cóctel molotov en vivienda, en puestos escolares, en los centros de salud, en seguridad ciudadana, en Deuda, para de inmediato manifestarse realmente como lo que va a ser y lo es ya, una impresionante bomba demográfica, económica, social y cultural.

¿Dónde está el fuego? En las calles de Francia, en los barrios de Suecia, de Bélgica, en Alemania... en muchos pueblos y ciudades de España. Los que van unos diez años por delante en este tema nos muestran todos los días la misma lección, lección que no contiene un solo motivo positivo, ni uno, una cuestión evidente para cualquiera: en lugar de optar por una gradación controlada de aquella inmigración necesaria para trabajar y afín a las sociedades abiertas europeas, la UE ha optado de forma absolutamente irresponsable, irreflexiva y atontada por el ilusionismo. Realmente lo que han hecho ha sido llamar en primer lugar a las sociedades islámicas asiáticas y les han dicho: venid, tenemos paguitas para todos, no os vayáis a Arabia, a los Emiratos Árabes ni a Qatar, ni a Kuwait ni a Bahrein ni a Omán ni a Turquía. Venid aquí, entrad en los barrios, formar guetos y que no entre ni la Policía. Vuestros hijos que no trabajen ni estudien que ya os damos ayuditas, que anden por las calles tocando el tambor. Bueno, a cambio tenéis que votar bien, es decir, a nosotros que os damos las ayudas. Todo el norte de África ha entendido el mismo mensaje, y al sur del Sáhara han entendido lo mismo mientras los hispanos vienen a buscarse la vida escapando de las satrapías socialistas: la inmensa mayoría están trabajando. ¿Y quién es la UE para decidir radicalmente sobre la vida de los europeos? ¿Esa alta burocracia de 40/50 personas acompañadas de otras 100 que les acercan los apuntes para tomar decisiones de este calibre? ¿Nos han consultado a los millones de europeos ante una decisión de tal trascendencia? Podrían hacer una pregunta orientativa: si queremos acoger a todos o a los que se necesite para trabajar. En su lugar tomaron la decisión de una casta Luis XIV fuera de la vida cotidiana y de trabajo de todos y que, a comienzos de este siglo XXI, teniendo conocimiento o no teniéndolo, iban a modificar las vidas de forma radical.

La regularización alegal, desleal, ideológica, política, unilateral, sin consensuar con la oposición, es decir, la mitad de la Nación, de snchz, de von der leyen y de su corte principesca son las dos víctimas mortales, las hogueras, los incendios en la capital, los 900 detenidos, los más de 170 policías heridos, las barricadas de fuego en Burdeos o en Toulouse que se repiten una y otra vez y a los que hay que añadir una inmensidad de pequeños sucesos de la vida cotidiana de los franceses que desde aquí desconocemos. Este es el verdadero cambio del clima social que la burocracia política coloca en medio de la ciudadanía de cada país. Acostumbrados a desplegar gastos, subvenciones o ayudas con el dinero ajeno como si fuera serrín, no han dudado en socavar la estabilidad social de la ciudadanía porque tampoco les importa qué sucede con su vida cotidiana. Es el más humilde pueblo español quien sufre las consecuencias.

Las razzias salían a quemar los alrededores de sus banlieues y ahora ya van al centro de París. La hueste Islam Sant Germain ejercita sus músculos en pleno centro en todo partido importante, roba en los escaparates vandalizados, queman coches... en el verano de 2023 quemaron en toda Francia 12.031 coches. Parece que la población francesa les denomina chusma, racaille: el Estado lleva décadas sujetando el brazo policial por presión política con lo que casi siempre ha quedado desbordado, es decir, las escuadras macarras islámicas pasan a mandar en las calles si no lo hacen ya hoy en día: se incorporan cada vez con mayor violencia al asalto de la ciudad libre mientras políticos zotes, lelos e ignorantes hablan de rebelión de los desposeídos.

¿Qué hacer en España? Inmediato control radical de la inmigración, legal, al mando, control y regulación de la más exigente Administración Pública; e interrupción de toda financiación desde el Estado a las administraciones territoriales, autonómicas, provinciales y municipales con el fin de eliminar toda ayuda social: solamente obtienen permiso de residencia aquellos que acoge y selecciona el mercado laboral. Y además, eliminación inmediata de la desigualdad: todos los ciudadanos son iguales ante la Ley, no unos más iguales que otros. Ni las mujeres, ni los negros, ni los amarillos ni trans ni leches. Esta negligencia, esta indolencia es la que ha impedido salvar al joven Henry Nowak de su asesinato a manos de un sij que antes de nada acusó al moribundo de racismo. Los policías ¡¡¡esposaron al chaval inglés que se estaba desangrando!!! siguiendo los protocolos que les enseñaron en la Academia por decisión política. El asesino contó la mentira de los insultos racistas para aprovechar el refugio político del antirracismo del que era plenamente conocedor y que le otorga este buenismo imbécil.