Ya que estamos Madrid viene pagando 100 y recibe 70 desde hace la tira de años. Treinta años, por ejemplo. Es la comunidad más pujante con diferencia y que ha venido financiando de forma mayoritaria al resto de comunidades. Es ocasión acaso, ilotas, amados hermanos, que siendo el 31 el Día de la Liberación Fiscal, que hasta hoy hemos ido pagando un mes, y otro mes, y otro, y otro más... hasta llegar aquí cuando todo se lo han llevado y nada queda, pues digo que coincidiendo con fecha tan memorable y haciendo honor a su himno inmortal... -cada cual quiere ser cada una, de mi inolvidable Agustín García Calvo- pues sucede que, al igual que esa comunidad de desprendidos en manos del nacionalismo que es Cataluña, la Comunidad de Madrid se aplica a partir de ahora su propio cupo: en lugar de entregar en la Caja Común las grandes cantidades que luego se reparten a aquellos ciudadanos que lo necesitan, se lo queda todo para sí. Entramos en otra dimensión. Solidaridad Socialista. Añadamos sin menoscabo alguno ComunistaPop y Nacionalista, del Carajo, Unidos. ¡Qué menos! El próximo ejercicio los españoles, qué digo, los españoles excepto los que vivan en las comunidades ricas, Cataluña, Vascongadas, Navarra, y ahora Madrid, pues los españoles que quedamos que somos los más pobres nos vamos a arreglar con el sentido socialista de Nación. Dirán ustedes, ¿y cuál es ese sentido que no logramos ver por parte alguna? Por favor, es asunto de un calibre tal que solamente puede ser considerado verdaderamente como inenarrable. Surge de ese faro de sabiduría que es toda esa cantidad de gobierno que tenemos que nos ilumina el camino y nada más hay que darles las gracias comenzando, yo qué sé, por los mecánicos de guardia, unas veces Ábalos, otras Cerdán... no sé, gente muy competente y en muchos casos desconocidos para el gran público, que no se dejan ver así como así. Por eso no quiero dejar pasar ni un momento sin hacer un sincero agradecimiento a toda la desinteresada cúpula socialista cuya visión y criterio son absolutamente encomiables, pudiendo afirmar sin ningún género de dudas que el PSOE tiene que estar ubicado a la altura de Dinamarca como mínimo, paralelo 55 y de ahí para el norte. No quiero ni referirme a las otras extraordinarias cúpulas que a su lado están, unas, internacionalistas de postín; y las otras, polis de la lengua y del lugar, que todos ellos se mueven a tan grandes alturas que nada les alcanza, y pese a vestir corazas forjadas en la herrumbe del pasado siglo no tienen límites flotando dentro de la estratosfera.
No dejan de asombrarme los sesudos análisis con los que tanto nos reconfortan: cómo son capaces de elaborar verdaderas cuentas y saldos que con -40 sacan +50 e incluso más, +60 por ejemplo, vaya Vd. a saber, en una operación que pasa ante nuestros ojos, que vemos y no damos crédito: ¡cúpula memorable, minoría alfabetizada, gavilla ilustre, manojo de ciencia!... cuyo mayor afán es el desvelo y esmero para con todos y nunca por interés, no, ni nunca con supina ignorancia o necedad irresponsable, tampoco, sino que no queda más enseña que ese pendón memorable -Gobierno de España- que el viento hace tremolar sobre nuestras cabezas y que sus creídos adeptos sostienen con tanto afán.
Por citar un ejemplo que nos ilustre sobre el particular: qué dirán los extremeños, por ejemplo, que después de votar durante décadas, ¿cuarenta años?, a los que les decían ¡es el Estado, es el Estado quien os va a sacar de pobres, votadnos a nos! siguen en cabeza de todo lo bueno y no hay más que verlo: los pobres no caían en la cuenta de que el Estado, obeso, está hecho de capas de auténtica piel de parroquiano. Pues bien, ahora, además, con el trile en los grandes números, extremeños, kalaikós y tutti cuanti, a quienes les van a sacar arrobas que tanto necesitan para que se las lleve el nacionalismo y el socialismo identitario. ¡Oh Sabiduría! Reparte tus dones por doquier. Se hace entrega de la Nación a los que tienen la Horma: obligados, en fila y cabeza gacha, hacen pasar bajo su arco de altavoces a toda la ciudadanía para calzarla como el ganado en Abilene mientras le clavan la lengua al poste de la tribu. Por eso quiero dedicar al socialismo, al comunismo pop, un brindis: ¡Viva el internacionalismo proletario! ¡Viva!... ¡qué visión! ¡qué nación! Me embarga la emoción sostenible.