Mi predilección por el papa Francisco no es nada nuevo, y desde la admiración y el respeto que le tengo a Su Santidad, no es menos cierto que existe una empatía especial y algunos puntos de conexión dignos de mención.
El Padre Jorge, en su sacerdocio como jesuita, ejemplificó el papel de un pastor sencillo, muy querido por su humildad y compromiso con los más necesitados, y por su manera directa de expresarse y de llegar al corazón de la gente. Personaje auténtico, incómodo para el poder, coherente con sus ideas y principios, nunca se dejó deslumbrar por el boato, viajaba en transporte público y vivía de forma austera, y al llegar al Vaticano impuso sus reglas para seguir siendo el de siempre. De joven estuvo muy unido a su abuela Rosa Vasallo, que fue la mujer que más influyó en su vida. Jorge Bergoglio, de la mano del cardenal de Buenos Aires y primado de Argentina, Antonio Quarracino, se convirtió en su más estrecho colaborador y unos años después, tras influir en Juan Pablo II, fue nombrado obispo auxiliar (1992) y arzobispo coadjutor (1997), para acabar sucediéndole al frente del Arzobispado de Buenos Aires (1998). Juan Pablo II le crea cardenal (2001), y fue elegido papa (2013).
En 2015, el papa Francisco publicó la carta encíclica Laudato Si´ sobre el cuidado de la Casa Común (inspirada en el himno de san Francisco de Asís, el cántico de las criaturas), es un canto a la ecología y a la salud de la humanidad, y a la conversión ecológica para que las personas de fe avancen hacia un mundo mejor y más solidario. Apostó por electrificar el parque automovilístico del Vaticano, y para ello firmó un acuerdo con VW para que en 2024 le suministre 40 coches (ya le entregaron al papa Francisco dos ID.3 Pro 0 emisiones), y utilizará un papamóvil eléctrico en el Vaticano; con la finalidad de lograr una movilidad neutra en emisiones de CO2 en 2030.
Desde mi niñez tuve una estrecha relación con el Convento de los PP Franciscanos de Canedo, de la mano del Padre Feijóo, recitaba el cántico de las criaturas, y el espíritu de san Francisco de Asís dejó huella en mí. Mi abuela Lola Alonso fue la persona que más influyó en mi vida. Con motivo de mi investidura como Hijo Predilecto de Ponteareas, el Convento de Canedo abrió sus puertas a 40 invitados de África, América y Europa para compartir unos días inolvidables. En 2015, de la mano del arzobispo de Santiago, Julián Barrio, presenté en San Martín Pinario la encíclica Laudato Si´. ¿Quién me iba a decir que el papa Francisco publicaría una encíclica sobre una temática a la que llevo dedicado 45 años de mi vida, y que iba a ser la persona elegida para presentarla en Compostela, además de difundirla en Iberoamérica? En 2021, siendo consecuente con mi compromiso con la salud planetaria, pasé de un coche propulsado por gasoil a un coche eléctrico (ID3 Pro 0 emisiones, el mismo que acaba de incorporar el papa Francisco al Vaticano).
En un mundo con ausencia de líderes capaces de dirigir el destino de los pueblos del mundo hacia la paz, la justicia y la igual dignidad para todos, la única persona con capacidad de liderazgo y de influir en una parte importante de la población mundial es el papa Francisco, al que le agradezco que en el año 2016 contribuyera con una bendición apostólica a mi Liber Amicorum, un recuerdo imborrable.
Las obras que dejamos en nuestro caminar por la vida serán nuestro legado en la tierra y si logramos que trasciendan y perduren en el tiempo, servirán de faro para los que vengan detrás y mantengan el rumbo a la esperanza.
¡Que Dios le conceda salud y larga vida al papa Francisco!