"Hai que Roelo"

25 de maio 2026
Actualizado: 11:57

Hoy estamos doblados (nunca derribados). Injustamente tratados no por el fútbol, sino por algunos de los "elementos" que lo dirigen. Pero nos levantaremos. Como hemos hecho siempre.

No voy a hablar mucho más de la (para mí) tremenda cacicada perpetrada (una más) por una Real Federación Española de Fútbol que, ante la duda (razonable), opta por ponerse del lado del poderoso, incluso a pesar de que ese poderoso hubiese reconocido en sus propios canales informativos que la clasificación correspondía al Pontevedra, como así mismo admitió el mismo Emilio Butragueño que le habían dicho.

Lo que pasó en apenas hora y media para que la tortilla diese la vuelta, seguramente no lo sabremos nunca, pero me atrevo a asegurar que las presiones del "pez grande" tuvieron mucho que ver en la turbia decisión adoptada. Esas presiones que llevaron a la mayoría de grandes medios de comunicación nacionales a poner su "granito de arena" en la causa de posicionarse tratando de ayudar al vecino de al lado.

Zanjo el tema con la casi seguridad de que se volverán a reír de nosotros. Al fin y al cabo, somos un "equipillo de provincias", del que nadie se acordará más allá de las próximas 48 horas. Me lo ratifica el hecho de lo rápido que se han apresurado a fijar el primer partido del play-off entre Castilla y Sabadell para el viernes, con tal de dejar menos margen de maniobra, no vaya a ser.

Eso sí, creo representar a una gran parte de la sufrida y fiel afición granate, si le pido al Consejo de Administración y a su presidenta, que vayan hasta las últimas consecuencias (incluida justicia ordinaria si fuese necesario) para defender a un Pontevedra al que ésta temporada se le ha birlado de forma muchas veces ignominiosa de la posibilidad de luchar por el ascenso en un play-off que se han merecido sobradamente tras 11 goles anulados y subjetividad en el uso del Football Video Support (FVS), que siempre, siempre, castigó a los granates.

Y no me vengan ahora con que en el partido decisivo no jugamos a nada, hasta que llegó el descuento (que también es verdad), pero es que la clasificación debería estar certificada mucho antes y no pendiente de una decisión caciquil tomada en un oscuro despacho madrileño (tras sabe Dios qué presiones e influencias) de una Federación presidida por un pontevedrés al que poco o nada debemos.

Nada de lo que ha pasado, y ese es el motivo principal de mi columna, impedirá que quiera terminar la temporada dejando mi tributo de gratitud hacia Rubén Domínguez y sus hombres.

Cuando se iniciaba la liga, allá por el mes de agosto, pienso que todos hubiésemos firmado salvar la categoría en la última jornada. Lejos de eso, ellos nos llevaron a esa última jornada con opciones de un sueño que una vez más hemos acariciado, antes de encontrarnos con otro durísimo golpe, de esos que los más veteranos hemos sufrido en los últimos 50 años.

Si hay que recordar los "palos" encajados, tenemos más que alegrías. Para los que ya peinamos (o casi ni eso) canas, atrás quedan los partidos contra el Hospitalet, Sevilla At., Córdoba, Ceuta e incluso Ourense CF, por citar los tragos amargos que hemos tenido que pasar en nuestro campo de Pasarón. Pero eso también es ser del Pontevedra.

Si no fuese así tampoco habríamos podido saborear momentos de gloria, como los de Eibar, Mirandés, Lorca, Oviedo, Haro o el ascenso del pasado año, por no contar la inolvidable copa del Rey, en la que "despachamos" a nada menos que Levante, Villarreal y Mallorca, antes de caer injustamente con el Getafe.

Repito: gracias a este equipo que nos ha hecho disfrutar como locos esta temporada y ánimo a Presidenta y Consejo de Administración, a los que únicamente les pido que tomen nota de los errores cometidos, que también los hubo, que se pongan inmediatamente manos a la obra para atar a los jugadores claves, empezando por el cuerpo técnico, para dar continuidad a éste proyecto, reforzando aquellos puestos en los que hemos cojeado.

Me atrevo a sugerirles que no dejen pasar el tiempo, que aprovechen el empuje de la ola que, entre ilusión e indignación, nos ha dejado esta temporada y su final, para lanzar ya campaña de captación de nuevos socios. Hay que conseguir que la ciudad y su entorno se implique cada vez más con el club. Solo así podremos pensar que más pronto que tarde el sueño se haga realidad.

Hoy estamos doblados (nunca derribados). Injustamente tratados no por el fútbol, sino por algunos de los "elementos" que lo dirigen. Pero nos levantaremos. Como hemos hecho siempre. Tenemos una AFICIÓN, con mayúsculas, de las que saben, como una vez yo mismo he dicho en alguna de mis centenares de crónicas, que el Pontevedra es como un hijo, al que se le puede reñir si lo merece, pero nunca se le abandona.

¡Hai que Roelo!

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