Para el jefe de la camarilla de los obispos españoles el Orgullo es "el pecado de Satán".
Lo más llamativo de estas declaraciones ya no es la provocación que suponen, ni siquiera la mentalidad retrógrada y antediluviana que evidencian, es que demuestra que sigue sin entender qué significa realmente el Orgullo.
El Orgullo LGTBI+ no simboliza sentirse ni mejor ni más que nadie, se trata de algo mucho más sencillo, algo entendible por cualquier mente, excepto para los descerebrados que encabezan la secta católica.
Después de siglos acusándolos de enfermos, pecadores, delincuentes y degenerados, simplemente han dejado de avergonzarse de existir y de negarse a seguir sintiéndose inferiores.
Durante siglos, buena parte de ese discurso de vergüenza fue alimentado desde instituciones religiosas, y millones de personas crecieron creyendo que dios las rechazaba.
Expulsiones familiares, terapias de conversión, culpa, silencio, vidas enteras en el anonimato por miedo al rechazo social y al repudio religioso.
Y ahora, cuando por fin pueden decir que no van a seguir sintiendo vergüenza por ser quienes son, resulta que eso es el pecado de Satán.
Monseñor cae en una confusión interesada.
En la tradición cristiana el pecado de Lucifer no fue quererse a sí mismo, fue querer ponerse por encima de dios.
El Orgullo no consiste en ponerse por encima de nadie, consiste en dejar de aceptar que otros se pongan por encima de la dignidad propia para sentirse avergonzados.
Una vergüenza que trajo consigo graves consecuencias. Depresión, auto odio, familias rotas, vidas destruidas…
Quédese tranquilo monseñor, el Orgullo no ha nacido para desafiar a dios, sino para desafiar a la vergüenza impuesta por gente como usted y su organización.
El Orgullo, nació para decirle a cada niño, a cada adolescente o a cada adulto que creció creyendo que había algo malo en el, que no tiene nada de lo que avergonzarse.
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