El patronato de protección de la mujer y Eva García de la Torre

25 de outubro 2025

Escribo este artículo como homenaje a Eva García de la Torre, y con ella, a todas las mujeres que estuvieron internadas en el Patronato de Protección a la Mujer, mal llamado de Protección, pues eran centros de represión, explotación y anulación de mujeres y niñas adolescentes, que eran estigmatizadas, haciéndolas sentir culpables en vez de víctimas. Muchas aún no lo han superado a día de hoy, y ocultan su paso por el mismo. Dicho Patronato, aunque con antecedentes, se creó en la dictadura franquista por Decreto de 6 de noviembre de 1941 -siendo Carmen Polo su presidenta de honor-, con la excusa de amparar a jóvenes que habían sido prostituidas o estaban en peligro de serlo. La realidad es que fueron centros de explotación y anulación de las mujeres, vinculados en algunos casos a los robos de bebés, como se acredita con la documentación que aún se conserva en los archivos (a pesar de la orden de destruir los expedientes que dio el organismo a las congregaciones en la recta final de la dictadura), lo que pone de manifiesto que eran represores (de protectores nada) y no actuaban exclusivamente en el ámbito de la prostitución. El Patronato se sirvió de órdenes religiosas, que institucionalizaban a chicas entre 14 y 23 años (mayoría de edad hasta 1972), y se amplió la edad hasta chicas de 25 años con motivo del movimiento antifranquista obrero y estudiantil de los años 60.

En estos centros se trataba de modificar, anular y reprimir conductas que la dictadura consideraba desviadas, hasta podían privar a los padres de la patria potestad si no colaboraban y accedían al internamiento. En septiembre de 1983, como consecuencia del fallecimiento de la adolescente de 15 años Inmaculada Valderrama, producido presuntamente al intentar escapar del Centro de San Fernando de Henares en Madrid, dirigido por las Cruzadas Evangélicas, el director general de Protección de Menores, Enrique Miret Magdalena, visitó el lugar y emitió un informe sobre las malas condiciones las adolescentes recluidas. A partir de entonces, las competencias en materia de protección a la mujer fueron transfiriéndose a las Comunidades Autónomas. El Patronato desapareció definitivamente en 1985.

Consuelo García del Cid Guerra, víctima del Patronato, publicó en 2012 'Las desterradas hijas de Eva', sobre los abusos en el mismo. En cuanto tuve conocimiento del Patronato me interesé y a través de Yeyo Poza y de Montse Fajardo, supe de la realidad del mismo. Contacté con Fernando Martínez, secretario de Estado de Memoria Democrática, que se interesó y entendió como es en realidad: que entra dentro de la Ley de Memoria Democrática el reconocimiento y reparación de las mujeres víctimas del mismo. Asimismo presentamos una PNL en Comisión de Constitucional. Posteriormente, tuve conocimiento del estudio de investigación realizado sobre el Patronato y el Tribunal Tutelar de Menores, por Silvia Fernández, viuda de Eva García de la Torre, que en el mayor acto de amor se ha dedicado en su memoria y tal como pensaba hacer Eva, a realizar el citado trabajo. A través del mismo conocí la vida de Eva, una historia de superación, a la que el 16 de octubre de 2025 se le hizo justicia en un acto merecido de homenaje y reparación, con motivo de la Primera Declaración Personal de Reconocimiento y Reparación a una Víctima del Patronato. 

Al haberla interesado su viuda, en la misma "se declara ilegal e ilegítimo el tribunal que juzgó a Eva García de la Torre, y se declara igualmente ilegítima y nula la condena, sanción o resolución dictada contra esta, tanto judicial como administrativa, que la condenó a internamiento en centros de dicha institución (enmarcada en las medidas de control y represión sobre las mujeres que fueron instauradas durante la dictadura franquista y continuaron aplicándose en los primeros años de transición democrática, motivada en parte por su orientación sexual), y reconoce que permaneció privada de libertad en dicha institución hasta el 30 de junio de 1985 ". El acto se celebró en Vigo (Pontevedra) y la entrega la realizó el ministro de Memoria Democrática, Ángel Víctor Torres, al cual he sentido no poder asistir, pues estoy muy involucrada con la Memoria Democrática y concretamente con esta víctima del Patronato, Eva García de la Torre, compañera de partido que fue alcaldesa de Porriño por el PSdeG-PSOE , y a la que tuve la suerte de conocer.

Eva García de la Torre nació en Sevilla el 27 de marzo de 1962. Luisa, su madre, ante la situación de violencia que sufría por parte de su padre, se vio obligada a dejar a Eva a los 4 meses de edad en la casa cuna de Sevilla. Curiosamente, las autoridades pese a tener conocimiento, nada hicieron por protegerla. Esa era la situación en una España franquista en que los hombres maltrataban y abusaban de sus mujeres e hijas, casi siempre con total impunidad. Eva creció en la Casa Cuna atendida por monjas, en las que manifestaba haber sido feliz, e ignorando que tenía madre. En 1968 su madre reaparece en la vida de Eva y su hermana, siendo trasladadas en marzo de 1971 al colegio San Luis de Sevilla, el 2 de abril su madre las recoge para llevarlas de vacaciones con la orden de entregarlas al Colegio San Carlos de Málaga, dependiente de las monjas filipenses, en el que en fecha 13 de abril, quedan internadas por orden del Tribunal Tutelar de Menores. Y ahí comienza el abuso, maltrato y explotación. 

Con tal solo 9 años de edad vive en el colegio un régimen de oración y trabajo. Las menores se levantan muy temprano, después de rezar, desayunan y limpian las instalaciones del colegio y seguidamente trabajan en talleres de distinto tipo: lavandería de sábanas para hoteles e incluso para el Ejército, confección y cartonaje. Este último le produjo una secuela física que estuvo a punto de dejarla en silla de ruedas. Trabajos que se sucedieron en los distintos centros de monjas por los que Eva pasó. A este régimen se unía el hambre, los insultos y el maltrato físico y psíquico que recibía de las monjas. El 6 de marzo de 1974 el Tribunal Tutelar acuerda el traslado al centro de las Oblatas de Jerez de la Frontera, pues Eva señala que las monjas le pegan y estas alegan la falta de disciplina de la menor. En dicho centro las condiciones eran iguales o peores que en el anterior, hasta el punto de pasar tanta hambre que las menores robaban los cañotos de las verduras para los conejos. Sufrieron castigos como encerrarlas varios días en un baño que utilizaban como celda de castigo y aislamiento, o leer en el refectorio mientras la monjas y demás menores comían, lo que conllevaba que la que leía no comía. En julio de 1974, con 12 años de edad, las monjas decidieron ponerla a servir en una casa de un matrimonio de Jerez que se la llevarían en los días de vacaciones. El 18 de agosto de 1975, Eva recibe la noticia de que su madre ha sido encontrada muerta en una poza, lo que la sumió en un sentimiento de abandono y soledad. 

El 10 de agosto de 1977, con 15 años, es trasladada al Centro de las Adoratrices de Sevilla, en el que además de trabajar en el centro la obligan por las tardes a servir en casa de un matrimonio sevillano, con el que se traslada en verano al Puerto de Santa María (Cádiz). La señora de la casa, revisando sus pertenencias, halla una carta en la que manifestaba que le parecía haberse enamorado de ella, lo que derivó en la denuncia de Eva por parte de las monjas al Patronato, celebrándose el 13 de julio de 1978 un juicio sumarísimo contra Eva con 16 años de edad por una acusación de homosexualidad, sin ninguna opción de defensa ni garantía procesal, sin abogado ni procurador. El juez presidente del Tribunal Tutelar de Menores decide que cese la tutela de ese Tribunal y se la otorga al Patronato de Protección de la Mujer, acordando internarla en el Hogar de la Sagrada Familia de Sevilla. 

El 18 de enero de 1979 Eva es trasladada al Centro de las Oblatas de Vigo. Su estancia en el mismo volvió a ser difícil, lo que la llevó a escapar, siendo encontrada y trasladada a la residencia femenina Seijo, que llevaban las monjas del Buen Pastor. La baja definitiva de Eva en el Patronato se produjo el 1 de julio de 1985. Se casó, tuvo dos hijos, y mientras los criabam aprobó el examen de acceso a la Universidad y cursó derecho por la Uned. Ejerció la abogacía abriendo despacho en O Porriño, villa de la que fue elegida alcaldesa en 2015. Eva se divorció y, desde 2004 y hasta su muerte, en enero de 2022, mantuvo una relación sentimental con Silvia Fernández.

El Ministerio de Justicia, junto con el de Igualdad y el de Memoria Democrática, están organizando un merecido acto a todas las víctimas del Patronato de Protección a la Mujer, en el que se les entregará la declaración de reconocimiento y reparación, todo ello dentro de la Ley de Memoria Democrática.

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