Prosperidad del socialismo

08 de outubro 2025

"España es un gran productor de ninis, de parados, de falta de servicios, de falta de viviendas, de falta de empleos... y millones y millones de euros, literalmente, van a la basura"

Para el socialismo las empresas no son organizaciones competitivas que se desenvuelven con independencia en los mercados y que con su actividad intentan asegurar empleos, inversiones y beneficios. De ninguna manera. Esa visión queda muy lejana. Fuera del ámbito público -pecera en donde nace, crece y se desarrolla el socialismo fetén, caldera de rancias ideas que se expanden al compás de la decadencia de las naciones- nos encontramos con el socialismo que monta empresas, despachos, think-thanks et altri que de inmediato vuelcan toda su actividad en su inserción dentro de la cadena de dineros públicos que mana del Presupuesto y aledaños. No se presentan al mundo como cualquier pyme que busca su nicho de mercado y que con un gran esfuerzo consigue aportar servicios y productos a un coste favorable para el ciudadano o para otras empresas. De esto rien de rien, les da un pasmo tener que ponerse a trabajar de esta manera. El socialismo no crea riqueza, la desvía. Se pone al pairo tanto de las subvenciones como de los suministros a la administración pública, como gatos panza arriba, con las líneas calientes perfectamente engrasadas -muchos pueden afirmar: yo estuve allí- y con las relaciones personales propias de los conmilitones prosperan ahí en ese cuarto o quinto peldaño dentro de la máquina del Bienestar del Estado que tanto dinero parte, reparte, y éstos se llevan su mejor parte. No llegan los dedos de un cuadrúpedo para contar la cantidad de prósperos del socialismo que medran al abrigo del Presupuesto de todos los españoles.

Sin querer ser exhaustivos y un tanto de forma aleatoria nos encontramos con otra parte importante de la prosperidad del socialismo que puede suceder en este mismo instante. En un barrio del centro de Barcelona, cerca de la Plaza Cataluña, se ha instalado un mercado ambulante de venta de pescado en el suelo, en las aceras. Una gloria verlo. ¿Por qué el socialismo, la izquierda -y ya veremos cuánto nacionalismo- quieren y apoyan la invasión de todos los magrebíes y africanos para que pueblen España, eso sí, a excepción de las Vascongadas y Catalunya? Por la prosperidad. Con toda la invasión, llegada o como se quiera llamar, vamos a llegar -si no estamos en ella ya y aún no nos hemos dado cuenta- a la prosperidad. Aunque sea una prosperidad ambulante, como la pescadería en la calle, pero ya estamos en Benín, en Yaundé o en Marraquech. Vete a saber. Las agencias turísticas ya están organizando el ethnic travel por las Ramblas adelante sin que tengas que pasar del Atlas. Abundando en el socialismo que llama facha al defensor del sistema métrico decimal, el socialismo, digo, es el acusador patrio que, cual velutina, no genera riqueza ni vivienda ni trenes ni empleos, pero está dedicado en cuerpo y alma a enredar, mezclar, gritar, en medio de su alucinado deporte favorito que es enfrentar el fascismo. El socialismo duerme con el fascismo a su lado y con Franco en la mesilla de noche. El socialismo es capaz de sacar una bandera de muerte y opresión como la bandera palestina, pagada con el dinero de todos los españoles, para esconder un poco de todo pero en el fondo y esencialmente aquello que el expresidente francés Bayrou proclamó desde el Parlamento sobre las finanzas públicas francesas, espejo en el que se miran las finanzas públicas españolas: una hemorragia silenciosa, subterránea, invisible e insoportable. Enfrente de este desastre están muriéndose de risa los del nuevo frente popular, los de la prosperidad, con la guadaña puesta.

Otra prosperidad que no es moco de pavo, no por su cuantía sino por su significación, es la cantidad ingente de personal fichado por el gobierno para que les sirvan de asesores. Andan por los 1.259. El presidente snchz tiene 606. Con sesenta más llega al número de la Bestia. La bestia parda. Una famélica legión designada a dedo. Está asesorado el gachó. ¿En dónde los meten? En el CIS, en la CNMV... andan modificando los números institucionales a lo largo de toda la Administración Pública: el otro día me entero que en la Dirección General de Vivienda anidan no sé cuantos con cero idea de lo que es ese mercado y cómo se llega en tiempo y precio a ofertar vivienda. Todos salidos de saraos públicos, sindicales, organizaciones subvencionadas y burocracia política por el estilo. ¿Qué es lo que quería Bayrou? Que todos estos citados aquí, asesores, militantes, simpatizantes y aficionados a salarios mínimos y rentas mínimas no cobrasen ni un duro del Estado y que se pusieran a trabajar de inmediato. Y como contrapartida en el Presupuesto no habría partida alguna para que los políticos atrasados de rancio abolengo socialista puedan despilfarrar millones y millones de euros en operaciones partidistas de compras de votos, partidas que pueblan los presupuestos por doquier disfrazados de la Señora Solidaridad. España es un gran productor de ninis, de parados, de falta de servicios, de falta de viviendas, de falta de empleos... y millones y millones de euros, literalmente, van a la basura.