Por un lado, el propio Ministerio nos informa de las viviendas iniciadas y terminadas, y por otro el servicio de estudios de La Caixa cuantifica los visados de obra nueva y la creación neta de hogares:


Estos son los hechos: en el período 2021-24 se produce un déficit acumulado de más de 500.000 viviendas.
En un sector como el urbanístico la parte de la Administración Pública es un entramado legal decimonónico, antieconómico y regresivo que no facilita la producción de bienes a los ciudadanos. La parte que le corresponde a la iniciativa privada está trufada de intervencionismo político: múltiples aplicaciones de normas, leyes, cargas e impuestos que incrementan los costes de forma contundente y que va a pagar el usuario final. Eliminar burocracia, eliminar intervencionismo político -normas de todo tipo cambiantes e innumerables-, reducir cargas e impuestos sobre un bien de primera necesidad es lo mínimo que a estas alturas del siglo XXI la ciudadanía tiene el deber de exigir. Sería un ejercicio ciudadano de verdadera madurez el que estuvieran manifestándose en la calle los jóvenes que no se pueden independizar, los matrimonios que quieren acceder a su primer hogar, los autónomos a los que se les birla su esfuerzo de 12 horas al día... sería una medida verdaderamente de higiene democrática que se pasearan por las calles reclamando a toda la Política su impasividad, su descaro más absoluto mientras han ido observando los datos sin despeinarse. No en este año ni en el de hace dos, sino que lo han visto a lo largo de tantos años y no han hecho absolutamente nada. No han construido ni vivienda protegida, ni han limpiado legislación, ni han puesto suelo en el mercado... no han hecho nada. Y hoy la vivienda se ha convertido en una situación explosiva, con medio millón de inmigrantes entrando por la puerta cada año, con la explosión de hogares que ya se está produciendo de una sola persona, con la miserable okupación... Sería absolutamente memorable que la nación en pleno estuviera en la calle reclamando a la Política que "saque sus sucias manos de la vivienda" para que los ciudadanos puedan acceder a ella. En lugar de que miles de jóvenes estén exigiendo en la calle el derrumbe inapelable de unas normas políticas que vienen del s. XIX, este ideológico psoe que no construye ni un bloque de malas viviendas consigue que haya un barullo de gente en las calles gritando detrás de la bandera de una brutal dictadura islámica que le ha disparado en las piernas a un mínimo de 500 ciudadanos opositores internos... ¡ole! Impresionante presidente, dóblele el sueldo a todos esos asesores.
Realmente al Ministerio de Vivienda se la sopla el que se construya o no se construya vivienda. No han movido un dedo y no lo moverán. Se han puesto a tocar las maracas con los pisos turísticos, los grandes propietarios... Ahora ponen todas sus esperanzas en ese parque de casas vacías -han puesto a publicar datos a sus acólitos en los medios-, parque que está bajando de la nube y se va a caer con el estrépito que tiene la falacia, aquí y en Pekín.
Asomarse al paisaje político de la vivienda socialista es un aburrimiento soberano si no fuera una verdadera tragedia para los jóvenes, para los que se marchan y para los que se quedan. Pese a lo que creen estos iluminados -dicen que no quieren que se gane dinero con la vivienda- (¡qué sopor, por Bakunin!) la vivienda también se rige por la ley de la gravedad económica: ¿faltan casas? construye. Cuanto más se construye más viviendas habrá y a mejor precio. ¿Que hay un montón de barreras? allana y alisa: el tiempo se transforma por arte de birlibirloque en costes que paga el ciudadano que quiere comprar su vivienda.