Títeres con cabeza: vigilancias culturales #5, 2026

03 de maio 2026

Cumbraos analiza "Mr. Nobody vs Putin", documental ganador del Oscar 2026, y "Esto no es un misterioso asesinato", serie de ficción protagonizada por artistas representativos del surrealismo del siglo XX

Esta semana hablamos de…

Un documental real y una serie surrealista

En Mr. Nobody vs Putin (Filmin, Movistar) Pavel Talankin, responsable de los servicios audiovisuales de un colegio perdido en el centro de Rusia, anodino lugar donde las montañas son negras tras décadas de efluvios industriales, asiste, registra y nos entrega un documental magnífico, aterrador, un estudio del proceso por el cual el ser humano es desposeído de su dignidad y cae en las garras del pensamiento único y el totalitarismo.

A medida que el film avanza da pavor ver a Talankin grabando, con sus múltiples cámaras, con obsesiva y enfermiza abnegación, el proceso de conversión de los alumnos en seguidores fieles del régimen de Putin, farsa democrática que utiliza a los más fuertes y jóvenes para la guerra y quiere a los demás callados y pastueños.

Lo que en principio nos parece algo anecdótico, en parte porque el propio narrador lo reviste de sarcasmo, deviene posteriormente en indignación y rabia cuando las instrucciones nuevas pasan a ser de cumplimiento obligado. Todo se ennegrece alrededor de los que osan disentir, de los que no entienden cómo para mantener monolítico el amor a la patria y su sagrada misión de recuperar Ucrania se militariza la enseñanza, se glosan los hitos bélicos de la nación rusa –es sintomática y nos deja perplejos la figura del profesor de Historia, cuyos ídolos son asesinos y espías de la época de Stalin, el mismisimo Beria, nombrado el profesor más querido y admirado– y el disidente asume, como mal menor, la huida del país a un destino y un futuro inciertos.

Imagen de Mr Nobody vs Putin
Imagen de Mr Nobody vs PutinFilmin

Es aterrador pensar en dónde estará Talankin ahora mismo. Da lástima pensarlo escondido, viviendo en un país cuya lengua no domina, sin una red próxima a la que aferrarse. La BBC le proporcionó apoyo logístico para completar y darle forma a sus muchas horas de grabación y la Academia norteamericana el reconocimiento definitivo a su valentía, con el Oscar al mejor film documental. Pero el sacrificio asumido con su denuncia debería tener una única recompensa.

En estos tiempos en los que algunos manejan con tanta facilidad la palabra libertad y otros se atreven a reclaman sin tapujos y con un aberrante descaro el regreso a tiempos abyectos donde la libertad no existía, ver Mr. Nobody vs Putin puede servir como un buen método para definir las prioridades por las que luchar.

Al contrario poco compromiso y solamente algo de realidad hay en Esto no es un misterioso asesinato (Filmin), una serie concebida como un caso policial más pero que adquiere toda su singularidad e interés al comprobar quienes son los implicados en la trama.

Man Ray, Lee Miller, Max Ernst, Salvador Dalí y su musa Gala y René Magritte, plana mayor del emergente arte surrealista de las primeras décadas del siglo XX, son convocados en la mansión de una aristócrata británica con el objetivo de realizar la definitiva exposición que les presente al mundo del arte, que les otorgue reconocimiento y prebendas y que, de paso, salve las finanzas de la propietaria.

La elección de los personajes, caracterizados con una fidelidad pasmosa, representa el primer atractivo de la serie, realizada con cuidadosa producción (y sin las estridencias propias de sus protagonistas), ideada como un relato policial, un Cluedo en el que todos podrían tener motivos para acabar con los asesinados, pero alterada por las características singulares de los invitados.

Se agradecen las licencias que los guionistas se toman (utilizar a Magritte como detective, acompañante de los dos de Scotland Yard destinados al caso, la mejor de ellas), es divertido comprobar la caracterización de algunos de los artistas (el joven pero ya excesivo e histriónico Dalí, la diletante y aventurera Lee Miller, incluso la aparición final de una Peggy Guggenheim ya convertida en galerista prestigiosa o de E.L.T. Messens, amigo y falso agente de Magritte) y está llena la serie, algo que agradecerán los amantes del arte, de referencias simbólicas a carreras, obras y vidas personales de los surrealistas.

Esto no es un misterioso asesinato
Esto no es un misterioso asesinatoFilmin

Cuando la trama se resuelva, y aunque solo se esboce al final, comprobaremos como las carreras y vidas de estos autores también se vieron marcadas por el totalitarismo y la intransigencia (Max Ernst, por nombrar a uno, sería detenido años después por la Gestapo y acabaría exiliado en EEUU) y la huida resultó ser la única posibilidad para continuar desarrollando su creatividad, faro absoluto del arte contemporáneo.

En definitiva, Esto no es un misterioso asesinato es pura y singular diversión, un entretenimiento ante el que sacarse el sombrero, el bombín de Magritte, y disfrutar..