El abanico

13 de agosto 2025

Existen dos tipos, el más conocido presenta un número determinado de varillas atornilladas en su parte inferior, de forma que puede abrirse y cerrarse

Como está haciendo mucho calor y más de una persona habrá echado mano de éste, hoy os hablo del abanico.

Según dice el diccionario es un objeto de diversas formas y materias que sirve para darse aire.

Existen dos tipos, el más conocido presenta un número determinado de varillas atornilladas en su parte inferior, de forma que puede abrirse y cerrarse. Sobre las varillas se coloca una hoja de papel o tela que se denomina "país" o "paisaje". Cuando las varillas se abren se forma un amplio sector circular.

El segundo tipo es el "flabelo", que es más grande. Va colocado en el extremo de una vara larga, y fue usado también como espantamoscas.

Parecido a éste es el de las representaciones egipcias, asirias o babilónicas que se difundió por Grecia en el siglo V a.C. De Grecia pasó a Roma y ya en la Edad Media tuvo carácter litúrgico.

En China y Japón son de bambú o de sándalo y los de mango de marfil se destinan a la exportación.

Según los japoneses el abanico plegable lo inventó la viuda del héroe Atsumori en el año 1100.

En un principio el abanico era una simple hoja de palma, después fue de láminas finas de madera con hilos entrelazados de papiro, de paja o de tela.

En el S. XV llegó a Europa y en España fue tanta su aceptación que parecía que se habían inventado aquí junto con la mantilla o la peineta. Lo usaban desde las mujeres del pueblo hasta las damas de más alta cuna. Hoy se ha hecho muy popular, incluso lo usan algunos hombres.

La primera forma plegable fue la de rueda (S. XV) y después fue la de semicírculo (S. XVII y XVIII).

En Francia las monturas eran de marfil, de carey o de maderas finas y el pais de pergamino o de tela muy ligera, decorados por célebres pintores o con copias de cuadros famosos.

A finales del S. XVIII los temas amorosos o históricos dejaron paso a lo satírico, político o cómico, perdiendo en calidad artística.

Con la Revolución francesa los lujosos abanicos fueron sustituidos por otros más sencillos con el país de cartulina: En el S. XIX escasearon los artistas y poco a poco fue desapareciendo su uso excepto en España. Valencia, Málaga y Sevilla siguen manteniendo viva la tradición de su fabricación, igual que en algunos países hispanoamericanos.

La mujer española, sobre todo la andaluza, es famosa por la gracia con que maneja el abanico, que tienen su propio lenguaje: apoyar el abanico abierto cerca del corazón significa ¡te quiero!; abanicarse rápido y con la mano izquierda, celos; salir al balcón con el abanico abierto pero sin moverlo ¡espérame!; golpearse con fuerza la palma de la mano con él cerrado ¡quiéreme!; pasar el dedo índice por las varillas del abanico con cara enfadada ¡tenemos que hablar!; y un largo etcétera.

Lo más importante es saberse abanicar, sin molestar a la persona que está a tu lado y sin hacer sonar las pulseras con el movimiento, pero… eso hay que aprenderlo desde pequeñas.

Abano pintado por Pepy G. Clavijo
Abano pintado por Pepy G. ClavijoPepy G. Clavijo