Amigo lector:
¿Cuántas veces hemos recurrido a un pañuelo de papel para parar ese flujo catarral que irrumpe descaradamente en nuestra vida cotidiana? ¡Muchas!, será la respuesta.
Pero, tal vez, no hayamos intentado investigar cómo surgió el uso de estos útiles pañuelos de celulosa en vez de los de tela. Fue así: En la Primera Guerra Mundial escaseaba el algodón y se creó para vendaje un sucedáneo de éste, con muy buena calidad de absorción, que también se usó como filtro en las máscaras antiguas.
El producto parecido al algodón, al que Kimberly-Clark le dio el nombre de Cellucotton, fue fabricado en cantidades enormes, al terminar la contienda, no sabían qué hacer con él y se usó en distintos momentos, fue pasando de compresa femenina, a eliminar el maquillaje de los artistas de cine, fueron los Kleenex Kerchiefs (por lo de handkerchif = pañuelo).
En 1921, un inventor de Chicago, llamado Andrew Olse ideó unas cajas cuyo interior contenía unos cuadraditos doblados a modo de pañuelos, hechos con el Cellucotton de Kimberly-Clark que se vendían a 65 centavos cada cien.
La aceptación por parte del público fue tanta que la dirección de la empresa concibió la idea de usarlos como pañuelos, más tarde se le dio otros usos domésticos: rollos de cocina o de baño.
Se cuenta que en 1936 los paquetes de Kleenex llevaban una nota insertada en su parte exterior con más de cincuenta casos en los que eran útiles, pero los más utilizados eran como pañuelos de nariz con el nombre de Serv-a Tissue. Este producto convenció a más usuarios, pues presentaba una gran ventaja para bloquear un repentino estornudo.
La dirección de la Kimberly-Clark decidió sondear a los usuarios para lo cual invitó a un grupo de consumidores de Peoria (Illinois) a remitir a la empresa lo que opinaban, la contestación fue inmediata, unos decían que estaban convencidos de lo útil que era para eliminar la crema (colcrem) del maquillaje y otros opinaban que eran maravillosos como pañuelos, y ésta es la "historia" más o menos de lo que usamos a diario y que nos evita tener que lavar los sucios pañuelos de tela o los trapos de cocina entre otros usos.