En la familia Fandiño Reissmann los ascensos se celebran de tres en tres

Pontevedra
29 de mayo 2020

Estuvieron a punto de conseguirlo en 2014, con Marcos y Cristian en el Marcón que hizo historia subiendo a Preferente y Fran Fandiño peleando en un play-off de ascenso con el Pontevedra que se truncó en el último envite, en Puertollano. Ahora estos tres hermanos han podido sacarse aquella espina ascendiendo en la misma temporada cada uno con su respectivo equipo

Cristian, Fran y Marcos Fandiño Reissman en el campo del Marcón Fran Fandiño

Puertollano, 22 de junio de 2014. Fran Fandiño llora de rabia tras la eliminación del Pontevedra en el último y definitivo partido del play-off de ascenso a la Segunda División B. El pontevedrés, pieza importante en aquella fase de ascenso, no había conseguido subir con el equipo de su vida, y era consolado por sus compañeros sobre el propio césped.

Aquel partido después de haber dejado en la cuneta a Portugalete (con dos goles de Fran) y a Granadilla (también marcó en Pasarón), pudo suponer una página de oro en la historia del club granate, y también el colofón a una temporada de ensueño en la familia Fandiño-Reissmann, ya que sus dos hermanos, Marcos y Cristian, habían sido partícipes apenas unas semanas antes del histórico primer ascenso del Marcón Atlético a Preferente.

Ahora, seis años después, todos ellos han podido sacarse en parte aquella espina que supuso la decepción del menor de la saga, porque tras la suspensión de la competición por el Covid-19 esta semana la resolución de la Real Federación Galega de Fútbol ha certificado el ascenso de los tres, cada uno defendiendo unos colores y en una categoría distinta. Fran lo hizo con el Ribadumia, retornando a la Tercera División, mientras que Marcos apura sus últimos años de futbolista en activo en el A Lama que ha subido a Primera Regional. Por su parte Cristian, el mediano de los tres hermanos, sigue relacionándose con el deporte del balón en el recién creado SD Alba de veteranos, y que en su primer año ha quedado campeón de grupo.

"Fue un poco casualidad. Empezamos a hablar que este año uno en cada equipo a ver si ascendemos, y ahí quedó la cosa, pero claro ahora como se suspendió todo y la Federación decidió pues mejor... habrá que celebrarlo", explica Marcos Reissmann, todo un veterano de los campos de fútbol y que a sus 41 años todavía valora si continuar un año más o cambiar de tercio y unirse al SD Alba veterano, del que además es directivo.

"Los tres a la vez es raro que pase", reconoce también Cristian, mientras que Fran defiende el trabajo de todo el año de cada uno de los equipos porque "al fin y al cabo éramos los tres líderes. O se torcían mucho las cosas o íbamos a ascender pero es cierto que te pones a mirarlo y es curioso".

Fran Fandiño, al que aún le queda cuerda para seguir unas temporadas más en activo, no se olvida de aquel 2014 en el que tan cerca estuvieron de lograr lo mismo, y es que "para el Marcón y para ellos era muy importante, y para mí imagínate lo que era poder subir a Segunda B con el Pontevedra... pero al final no salió y mira, seis años después aquí nos tienes".

Ninguno sabe lo que les deparará el futuro, pero les queda algo por hacer en el mundo del fútbol, poder jugar juntos. Ahí es donde aparece de nuevo el Alba, siempre y cuando el menor de los hermanos decida colgar las botas. "Cuando él decida dejarlo ahí estaremos", señala Marcos, que ha jugado con su hermano Cristian pero no con Fran, del que le separan 10 años y al que sí se han enfrentado en algún amistoso. "Es algo que lo tengo entre ceja y ceja, jugar juntos sí o sí", señala.

Mientras tanto, en plena desescalada, el plan es celebrarlo en familia, y ya tienen fijada la fecha para el primer fin de semana de junio. "Una comida planeada para celebrar todo, ascensos, la niña de Fran... va todo en uno", reconoce Cristian, quien no se olvida en toda esta historia de "nuestro padre esté donde esté" y que seguro se sentirá orgulloso de ellos.

Por si fuera poco, Marcos pone el colofón. Ascensos futboleros, un nacimiento en la familia, muchas ganas de juntarse todos tras el confinamiento y "a mi madre gastó un euro en la lotería y le tocaron 1.500, o sea que mamá paga". Seguro que no le importa.