2025 | El año del apagón general

Pontevedra
30 de diciembre 2025

El 28 de abril quedará grabado como el día en que un colapso eléctrico masivo sumió a la península Ibérica en la incertidumbre, revelando una ejemplar respuesta ciudadana y una coordinación sin precedentes

Así se vivió el apagón eléctrico durante la noche del lunes 28 de abril

El lunes 28 de abril de 2025 se convirtió, por sorpresa, en una fecha que quedará marcada en la ciudadanía por lo inusual que resultaba el apagón eléctrico masivo en toda España dejando a la población de la comarca y de las Rías Baixas sorprendida ante una situación que nunca se había registrado.

Sobre las doce del mediodía, un "cero" en el sistema peninsular, provocado por una "oscilación muy fuerte de los flujos de potencia", según Red Eléctrica, desencadenó el mayor apagón eléctrico masivo de la historia reciente del país, afectando a toda la España peninsular y a amplias zonas de Portugal y Francia.

Este incidente "excepcional y totalmente extraordinario" dejó a millones de personas sumidas en el desconcierto y la oscuridad durante horas, con la recuperación del suministro prolongándose ese "cero absoluto" hasta 22 horas en algunas áreas de la provincia de Pontevedra.

Pontevedra, durante el apagón generalizado de la red eléctricaMónica Patxot

TODO PARALIZADO

El colapso eléctrico tuvo un efecto dominó inmediato. Las líneas de telefonía y las telecomunicaciones se cayeron, los sistemas electrónicos de pago quedaron inoperativos y la mayoría de los servicios de transporte se interrumpieron.

Semáforos apagados, cientos de incidencias en ascensores y la paralización del tráfico ferroviario y con numerosas complicaciones en el tránsito de autobuses sumieron a las ciudades en un escenario de incredulidad, propio de una ficción cinematográfica.

La Dirección General de Tráfico instó a evitar el uso del coche y el 112 Galicia pidió calma y que solo se contactara en casos de emergencia real. Afortunadamente, los hospitales pudieron mantener su operatividad gracias al uso de generadores.

En la ciudad de Pontevedra, la estampa era elocuente. Comercios, oficinas y locales a oscuras, con trabajadores y clientes saliendo a la calle en busca de respuestas y en demanda de pilas y de transistores de radio para saber qué estaba sucediendo.

Grupo de personas alrededor de una radio a pilas en la Rúa Marquesa ante la falta de luzPontevedraViva
Colas en un establecimiento de comida tras el apagón generalizadoMónica Patxot

Las colas se formaron en panaderías y establecimientos de comida preparada, donde solo se aceptaba pago en efectivo, dejando a muchos sin opciones.

En las estaciones de tren y autobús, la incertidumbre era palpable; viajeros en tránsito se agolpaban en busca de alternativas, con trenes parados en mitad del trayecto y autobuses intentando reforzar líneas esenciales, incluso permitiendo viajar sin pago ante la caída de los sistemas TPV.

Personas en la estación de trenes de Pontevedra durante el apagónPontevedraViva
Personas intentando acceder al autobús en la jornada del apagónPontevedraViva

Los colegios también se vieron afectados, con los comedores sirviendo "pan, fruta y yogur" y numerosos familiares acudiendo a recoger a sus hijos antes de tiempo ante la incertidumbre de la situación.

Los centros de salud mantuvieron su actividad bajo mínimos porque muchos pacientes, a medida que avanzaba la jornada, decidieron no asistir a sus citas médicas conscientes de que "poco se puede hacer" debido a la falta de suministro eléctrico.

LA NOCHE MÁS OSCURA

A medida que caía la noche y el apagón se hacía más "visible", Pontevedra experimentó una de sus noches más oscuras, pero también una de las más reveladoras.

El silencio inusual y la ausencia de contaminación lumínica ofrecieron un cielo estrellado pocas veces visto en la ciudad.

Sin embargo, la estampa se mezclaba con la curiosa imagen de personas que caminaban como "zombies" con linternas, coches patrulla de la Policía Local y Nacional recorriendo las calles y el resplandor de las luces azules de emergencia.

Así se vivió el apagón eléctrico durante la noche del lunes 28 de abrilMónica Patxot

A pesar de la adversidad, el civismo fue la nota dominante. Jóvenes y mayores salieron a las calles, algunos con farolillos que incluso vendían ambulantes por cinco euros en las terrazas, que se convirtieron en puntos de encuentro iluminados por velas.

Grupos de jóvenes incluso se reunieron para improvisar botellones o simplemente para disfrutar de las estrellas en el Campo da Torre, compartiendo un tiempo de conversación.

En los alrededores del Hospital Provincial, las charlas animadas y el sonido de los generadores rompían el silencio, mientras bares como el Viva Zapata, Osiris o Le Maschere intentaban dar servicio durante las primeras horas de la noche a su clientela.

Clientes en locales durante la noche del lunes 28 de abrilMónica Patxot

RESPUESTA COORDINADA

Ante la magnitud del suceso, las autoridades activaron un despliegue sin precedentes.

El Concello de Pontevedra, bajo la dirección del alcalde Miguel Anxo Fernández Lores, activó un gabinete de crisis para coordinar los servicios municipales.

La Policía Local y los Bomberos tuvieron garantizadas las comunicaciones gracias a generadores, y se atendieron numerosas llamadas de personas atrapadas en ascensores.

El suministro de agua potable se mantuvo, aunque se solicitó "mesura y racionalidad" en el consumo.

En el ámbito provincial, el subdelegado del Gobierno en Pontevedra, Abel Losada, informó de un despliegue nocturno histórico: 91 patrullas policiales (60 de la Guardia Civil y 31 de la Policía Nacional, con refuerzos voluntarios y del ejército procedente de la base de la Brilat) patrullaron ciudades y zonas rurales.

Comité de crisis en la Comandancia de la Guardia Civil. Subdelegación del Gobierno

Este esfuerzo se tradujo en una "noche extraordinariamente tranquila" en términos delictivos, con una disminución del 70% en las denuncias respecto a un lunes normal, a pesar de dos detenciones por embriaguez en Pontevedra y la quema de contenedores en Marín.

La labor policial se centró en servicios de auxilio, incluyendo rescates en ascensores y asistencia a personas en sus hogares.

Un papel fundamental en la gestión de las comunicaciones, que se vieron gravemente afectadas por la caída de la red telefónica y de internet (incluso el 112 sufrió un corte temporal), lo desempeñaron 50 radioaficionados voluntarios de la Red Nacional de Radio de Emergencia (REMER).

Su apoyo permitió el enlace de la Comandancia de la Guardia Civil, 21 cuarteles y puestos, el aeropuerto de Peinador y el 112, siendo durante un largo periodo las únicas telecomunicaciones viables.

REGRESO A LA NORMALIDAD

La luz regresó progresivamente a la mayoría de municipios de la provincia de Pontevedra, entre la 01:15 y las 04:45 de la madrugada en la Boa Vila, y hasta las 10:45 del martes en puntos provinciales como As Neves y Salvaterra de Miño, cuando la última de las 33 subestaciones de distribución se reactivó.

Sin embargo, la normalidad total tardó más en restablecerse, con la conexión ferroviaria con Madrid aún pendiente y Renfe ofreciendo devoluciones y cambios sin coste.

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, explicó que la causa del apagón fue la pérdida súbita de 15 gigavatios de generación, aproximadamente el 60% de la demanda del país en ese momento, en apenas 5 segundos, un hecho "que no había ocurrido jamás".

Aunque la investigación seguía abierta sin descartar ninguna hipótesis, incluyendo la de un ciberataque, Sánchez transmitió un mensaje de tranquilidad a la ciudadanía y anunció medidas preventivas como la liberación de reservas estratégicas de productos petrolíferos.

Las autoridades, desde el alcalde Fernández Lores hasta el subdelegado Losada, agradecieron el "comportamiento absolutamente excepcional" de la ciudadanía y la "eficaz y coordinada" respuesta de los servicios de emergencia, además de los distintos cuerpos policiales, de la Guardia Civil y el estamento militar, destacando que "la sociedad dio un ejemplo al mundo de comportamiento cívico ejemplar".

El 2025 será recordado como el año en que se retrocedió durante unas horas a tiempos pasados introduciendo a la ciudadanía en una experiencia que puso a prueba las infraestructuras y que mostró la solidaridad y la capacidad para enfrentarse a situaciones de emergencia.

 

Archivado en