La toxina y la falta de medidas compensatorias ahogan al marisqueo a flote del fondo de la ría

Pontevedra
10 de agosto 2022

Los mariscadores de la cofradía de San Telmo, que siguen haciendo frente a todos los gastos derivados de una actividad que no pueden ejercer, se reunieron este miércoles en el muelle de Campelo para exigir al Instituto Social de la Marina que les abone la prestación por el paro que les corresponde

Mariscadores a flote de la cofradía de San Telmo se concentran en el muelle de Campelo

Los trabajadores del sector del marisqueo a flote de la cofradía de San Telmo están en pie de guerra. La toxina lleva todo el verano impiéndoles salir a faenar, sin embargo deben seguir pagando todos los gastos derivados de una actividad que no pueden ejercer. Este miércoles se reunieron todos en el muelle de Campelo para decir basta y exigir al Instituto Social de la Marina que les abone la prestación por el paro que les corresponde. 

"Desde hace unos años pagamos un seguro obligatorio, que ya va en la cuota de la Seguridad Social, para cubrir este tipo de incidencias", explicaba uno de los trabajadores. "Estamos pagando por unos derechos que el ISM se niega a darnos. Alegan que vayamos a trabajar al mar a artes que no se pueden trabajar porque no son rentables", se quejaba otro de sus compañeros.

A la cabeza de la concentración se encontraba el patrón mayor de esta cofradía, César Rodríguez Piñeiro, quien detallaba que a lo largo del mes de julio "perdimos 21 días de trabajo, solo trabajamos cinco días". Y ni siquiera esas escasas jornadas de faena fueron a pleno rendimiento porque "en dos de ellas fue cuando se decretó el cierre cautelar y una parte de la mercancía la llevaron de vuelta", puntualizó.

En este sector están ya acostumbrados a este tipo de cierre por una toxina que cada año se reproduce en aguas de la ría durante más tiempo y en épocas en las que su presencia no era habitual. "Lo diferente ahora es por los meses en los que estamos. Antes, solía venir en marzo, abril o mayo y no era tanto problema porque teníamos otras artes en las que podíamos ganar algo de dinero", detalla Rodríguez.

Sin embargo, entre los meses de julio y diciembre la principal, o prácticamente la única, especie rentable para los mariscadores a flote es la extracción de almeja y berberecho. "¿Qué hacemos, vamos a la nécora y al camarón, que no hay?, ¿qué vendemos?, ¿vamos a empeñarnos más o a perder dinero? No", protesta una de las trabajadoras adscritas a la cofradía de San Telmo.

Este es el argumento que esgrimen desde el Instituto Social de la Marina para denegar las medidas compensatorioas que sí les conceden a la mayor parte de los mariscadores a pie. En épocas de toxina, el marisqueo a flote tiene capacidad para extraer otras especies. Sin embargo, "esas otras artes, en los meses de verano, apenas aportan beneficio y otras están cerradas. No tenemos a donde ir a trabajar, algunos están yendo por ir, pero no sacan rentabilidad", comenta el patrón mayor.

Desde el Ministerio de Inclusión, Seguridad Social y Migraciones deniegan también esta prestación compensatoria a todos aquellos trabajadores que a lo largo del año generen ingresos por otra ocupación. "Si tienen un trabajo de dos o tres horas en alguna empresa, aunque cobren 50 euros al mes por ese trabajo, ya no tienen derecho", lamentó Rodríguez. 

En la cofradía de San Telmo están afectados por el parón por la toxina medio centenar de trabajadores, pero el número es todavía mayor si se tiene en cuenta a los mariscadores de las cofradías de Lourizán y Raxó, que faenan en las mismas aguas del fondo de la ría. 

Con el objetivo de dar con una solución al conflicto, piden la mediación de la Consellería do Mar, "a ver si pueden echarnos una mano", ruegan. No obstante, si la situación se alarga, no descartan una movilización para exigir que se cumplan sus derechos. "Queremos que nos faciliten el acceso al paro o que nos den una ayuda. Tienen que tener en cuenta que necesitamos unos ingresos para pagar la seguridad social, los trimestres y el seguro del paro. Si no ganamos dinero, ¿de qué nos mantenemos, del aire?", protestan los autónomos, que siguen cumpliendo religiosamente con sus pagos. "La cuota de autónomos, el IVA, los trimestres, la gestoría y, encima, el gasoil que está carísimo. Aquí ganes o no ganes tienes que pagar", protestan.

Y el problema va para largo porque, vaticinan los mariscadores, "la toxina va a durar porque el viento está de sur y por lo menos estaremos cerrados un par de semanas más. El verano está ya perdido", asumen con resignación.