Desde las seis de la madrugada de este sábado a fábrica de Ence en Pontevedra está parada como consecuencia de la huelga que hoy inició el personal después de que la compañía comunicara su intención de eliminar 39 de los 282 puestos de trabajo que tiene la factoría de Lourizán.
Aunque hubo un piquete en la entrada de la fábrica no fue necesario informar a ningún compañero porque, aseguran los convocantes, la totalidad del personal de Ence apoya la movilización. Aun así si desplegó un amplio dispositivo policial.
En el complejo industrial frente a la ría de Pontevedra permanecen en su puesto de trabajo únicamente los servicios mínimos establecidos.
El comité de empresa de la fábrica de ENCE en Pontevedra convocó 12 jornadas de huelga para rechazar los 39 despidos que pretende ejecutar la empresa en el marco del "plan de competitividad" que provocó también la clausura del departamento médico y la eliminación de tres puestos en el servicio de limpieza.
Los paros de 24 horas continuarán los próximos días 12, 15, 18, 19, 22, 23, 25, 26, 29 y 30 de noviembre.
La asamblea de trabajadores celebrada el jueves mostró su total apoyo a este calendario de movilizaciones en respuesta a la "guerra abierta" por la dirección de la pastera contra su plantilla.
Desde la representación sindical denuncian que este supuesto "plan de competitividad" puesto en marcha por la compañía en 2024 se basa únicamente en recortes de personal y no en avances tecnológicos, automatizaciones u optimización de procesos.
Quieren dejar muy claro que harán todo lo que esté en su mano para garantizar el mantenimiento de todos los puestos de trabajo frente a este "chantaje directo" de la empresa, "ya que pretende que firmemos un despido colectivo fuera de los canales legales a cambio de nuevas falsas promesas de inversiones".
En este contexto, Ence lleva ejecutando en los últimos meses recortes de servicios auxiliares y despidos de personal auxiliar, como el departamento médico de la fábrica (cuatro despidos) o el servicio de limpieza (otros cuatro despidos).
Fue en un proceso en el que la empresa nunca mostró voluntad de diálogo o buena fe ni aportó información, "pretendiendo únicamente que les firmemos un cheque en blanco con los despidos como condición irrenunciable".
Estos movimientos de la empresa, y las recientes visitas de directivos de Altri a las plantas de ENCE de Pontevedra y Navia, hacen sospechar la representación sindical de la existencia de un pacto de venta "previa reducción del plantel, rumor que se disparó tras anunciar la compañía un acuerdo de colaboración con Altri".
Al mismo tiempo, consideran que ENCE "traspasó todos los límites" a lo largo de este mes de contactos al trasladarle a la representación sindical que si convoca huelga no habrá inversiones, "llegando a decirnos que a una empresa como esta no le tumba el ERE nadie, lo que representa como mínimo una burla a la Inspección de Trabajo, a los sindicatos e incluso al Juzgado de lo Social".
Y amenazando incluso con el cierre de la fábrica: "O aceptamos pacificamente los 40 despidos o dicen que igual son 282, en referencia a la totalidad del personal".
Así como también se mostró dispuesta a denunciar la huelga por considerarla ilegal, y fijó unos servicios mínimos "abusivos" de más del 100%, "además de incluso insinuar la posibilidad de llevar a cabo un cierre patronal, lo que es una vulneración flagrante del derecho de huelga".
Por todo esto, la representación sindical llevó a cabo una serie de gestiones delante de la Consellería de Emprego y de la Inspección de Trabajo y mantuvo reuniones con distintos grupos parlamentarios.
"Exigimos la implicación de las administraciones públicas, en especial de la Xunta, que aceptó en su día los compromisos de la empresa", rematan.
