Este domingo 5 de octubre, a las 12:00 horas, la Canteira de Paredes será escenario de un emotivo homenaje a Juan Lago Collazo.
En el 80º aniversario de la liberación del campo de exterminio de Mauthausen, el colectivo A Regaduxa. Memoria Histórica de Vilaboa ha querido rendir tributo a este vecino ejemplar, superviviente del horror nazi y luchador incansable contra el fascismo.
Nacido en Paredes en 1914, Juan vivió una vida marcada por la resistencia y el compromiso. Tras el golpe de Estado de 1936, fue detenido por los sublevados, sobrevivió a un intento de fusilamiento en Ponte Sampaio y terminó sumándose a las filas republicanas en 1937. Su historia continuó en el exilio, primero en el campo de refugiados de Saint Cyprien (Francia), luego como miembro de una compañía de trabajadores extranjeros y, más tarde, como prisionero del régimen nazi.
Entre 1940 y 1945 estuvo internado en el campo de concentración de Mauthausen, donde fue registrado bajo el nombre falso de Alberto Martínez Sánchez, nacido en La Habana, una identidad que adoptó para evitar ser devuelto a la dictadura franquista. Allí, y más tarde en el subcampo de Ebensee, Juan sobrevivió a condiciones extremas hasta su liberación por las tropas aliadas el 6 de mayo de 1945.

Después de la guerra, rehízo su vida en Francia, donde conoció a Germaine, la hija del emigrante murciano que lo ayudó en sus primeros pasos de recuperación. Se casaron, él se formó como mecánico y logró empleo en una fábrica. Con el paso del tiempo obtuvo la ciudadanía francesa y pudo volver a visitar Galicia en varias ocasiones durante los años sesenta. Falleció en 1996, y sus cenizas descansan hoy en el cementerio de Cedeira (Redondela), gracias a su hermano Ramón.
El acto de homenaje contará con la presencia especial de su hija Viviane y sus nietos Enmanuel y Valerie, que viajarán desde Francia para acompañar a la comunidad de Vilaboa en este merecido reconocimiento. Durante la ceremonia se descubrirá una placa conmemorativa que recordará los momentos más destacados de su vida y su lucha.
Esta iniciativa ha sido organizada por el colectivo A Regaduxa, con la colaboración del Concello de Vilaboa y la Comunidad de Montes de Vilaboa.
Un gesto de memoria y gratitud a un hombre cuya historia, aunque marcada por el dolor, es también un ejemplo de resistencia, dignidad y esperanza.