Paz es lo que nos hace falta

27 de marzo 2026

Hemos llegado a un punto en el que no se respeta a nadie ni a nada. Lo vemos cada día en las peleas estudiantiles, en las que una pega a otra y las demás animan para que le dé más fuerte

¿Cuándo se acabarán las guerras? Las grandes y las pequeñas, por cualquier nimiedad ya se enzarzan los pueblos en disputas que acaban en masacres.

Es una historia larga, sesenta años o más llevan los judíos y palestinos en esta contienda, unas veces más cruenta y otras menos.

Cuando se ven los niños, mudos espectadores de las diferencias de sus mayores, morir un día y otro o sufrir las heridas producidas por las bombas, a cualquiera que tenga un poco de sensibilidad se le cae el alma a los pies. Y los gobiernos, sin hacer nada. Reuniones y más reuniones, los niños desapareciendo y así, años y años; menos reuniones y más eficacia.

Dicen que los animales matan para comer a sus presas. ¿Por qué matan los hombres? Por envidia, por negocios sucios o por prepotencia.

Hemos llegado a un punto en el que no se respeta a nadie ni a nada. Lo vemos cada día en las peleas estudiantiles, en las que una pega a otra y las demás animan para que le dé más fuerte; en chicos que agreden a sus padres o maestros. ¿Dónde está la disciplina? Esa disciplina tiene que partir de casa. Son los padres los que deben saber educar a sus hijos y no ser permisivos; no es mejor el que más permite, sino el que los prepara para la vida. Ahora no les falta nada y, para mayor "inri", los llevan a los psicólogos. Antes estos profesionales no existían y éramos los padres los que educábamos, y los maestros eran respetados.

Se han perdido los valores, que son los que dan sentido a nuestras vidas, facilitan la relación con los demás y proporcionan una vida equilibrada, de solidaridad y PAZ.

Deberíamos recordar que, de la misma manera que la humedad oxida al hierro, el poder corrompe al hombre, y por eso la humanidad va cada vez de desastre en desastre. Y es que el poder no solo es un mal que mata las conciencias, es algo mucho peor. El ejemplo lo tenemos en lo que está ocurriendo en la actualidad: poder, ambición y "yo puedo hacer lo que quiera"; para eso soy el más rico y el mejor, o eso se cree él.

¡Qué falta hace! En todos los ámbitos, pues si las guerras a gran escala son horribles, las reyertas entre compañeros también. ¡Ojalá se acabe pronto esta guerra infernal y podamos soltar la paloma de la PAZ!