Es un maestro que marca la diferencia, su lema: educar a los niños responsables y aplicados es muy fácil, el mérito está en conseguir que los niños con una mochila vital muy cargada salgan adelante y sean capaces de reflexionar sobre lo que aprenden. Roberto es un hombre cercano con todos los alumnos, empático, divertido, siempre los acompaña de una forma amable en el proceso de aprendizaje. Pero nadie es perfecto, tenía una obsesión que le transmitió su médico de cabecera: “no debes ser tan sedentario, oblígate a andar como mínimo 10.000 pasos al día”. Su regalo de cumpleaños fue un reloj “inteligente” que le recriminaba el tiempo que permanecía sentado.
Los lunes le resultaba imposible cumplir el objetivo de la caminata diaria, franjas horarias de mañana/tarde impartiendo la asignatura de historia más la preparación de las clases virtuales y la asistencia al club de lectura de la asociación de vecinos. Tocaba un monográfico de los reyes católicos y su pretensión era como siempre cumplir el paseo diario con intervalos de marcha rápida. La clase al completo con 30 alumnos, tenía que explicar, andar, esquivar las mesas, disimular el ejercicio ante la sorpresa semanal de los educandos que ese día pasaban de la admiración al desconcierto. ¿Qué le pasará los fines de semana?
Los niños a lo suyo, Marisa “la niña 10”, que llora cada vez que otro compañero iguala su nota. En el último examen había sacado un 9,5 y para conseguir el 0,5 restante, ese día levantó su mano y preguntó: ¿Es verdad que la Reina Isabel murió a los 53 años mientras se encontraba en el palacio real de Medina del Campo? Vicente un niño con TEA (trastorno del espectro autista), con el que la orientadora trabajaba el contacto visual está inquieto, se mueve de un lado a otro para no perder la mirada del profesor. Manolón el guasón de la clase interpela sobre si el “tanto monta, monta tanto, Isabel como Fernando” era un ejemplo de matrimonio y gobierno igualitario”. Ismael tiene TDAH (trastorno de déficit e hiperactividad) los lunes siempre está relativamente tranquilo al ver a su profesor aparentemente nervioso.
De repente Roberto se para, observa un mensaje en el reloj: “faltan 1.492 pasos”, justo el año en el que Colón zarpó del puerto de Palos. Todo empieza a encajar, repitió para sí mismo: “sí sigues así tú viaje es a ninguna parte”, tendrás que pisar tierra firme, navegar con los alumnos que te admiran y continuar inculcando la pasión por aprender. Pasito a pasito. A partir de ese día todos los lunes estaban centrados en el aprendizaje por descubrimiento.