En Pontevedra, en el siglo XXI, vive una joven que tiene la mala costumbre de entrar sonriendo en todos los sitios. Aquel día entró en una cafetería céntrica dónde había quedado con una amiga. Al advertir su semblante un cliente se dirige a ella:
─ ¡Discúlpame, ¿tienes hora?, es que se me paró el reloj cuanto te vi.
Ella lo evita y él insiste,
─ ¡Vivo aquí al lado, estoy dispuesto a hacer un esfuerzo para acompañarte!
Varias de las personas presentes, incluido un trabajador del local escuchan nítidamente los comentarios sin que nadie le llame la atención o que muestren un mínimo gesto de desaprobación al impresentable.
Hace unos días calle céntrica de cualquier ciudad alguien pasea a su perro, él delante con la correa, la mascota a unos metros de distancia. El perro para a hacer sus necesidades sólidas, el dueño sigue andando, una señora con buen talante se dirige a él indicándole que el animal ha dejado su impronta en la acera.
El dueño: ─ ¡El chucho no es mío!
La señora: ─ ¡Pensé que era suyo porque la correa concuerda con el arnés de sujeción!
De inmediato y en presencia de más personas el susodicho empieza a lanzar improperios y amenazas a la señora: ¡métase en su vida!, ¡qué pasa, le molesta! La señora asustada se aleja y nadie dice nada, todos callan. El perro sigue su camino.
Pero no sólo a nivel local, sino que a nivel general observamos comportamientos como mínimo irrespetuosos. El mes pasado, el presidente Trump contestó bruscamente a una periodista cuando esta le preguntó por Epstein: ─ ¡Silencio cerdita! Lo normal sería que los colegas allí presentes hicieran algún comentario o abandonaran la sala de prensa en solidaridad con la víctima de la vejación.
El respeto, ser amables con los demás, no está entre las prioridades de los que nos representan. Parece funcionar la ley del más poderoso, la prepotencia y, por desgracia hay demasiadas personas que replican prácticas inadecuadas que nos deben hacen reflexionar sobre lo que nos está pasando. Ser buena persona compensa y está demostrado que beneficia la salud.